
25 años de la Asociación Femenina del Medio Rural en Cataluña
La única asociación agraria en Cataluña, exclusivamente de mujeres.
Desde AMFAR se valora el trabajo desarrollado en estos 25 años: se ha cambiado la situación de las mujeres agricultoras y se han conseguido muchas cosas, pero todavía quedan muchas más por cambiar.
En el 1986 había 64.224 mujeres agricultoras; un 23% cotizaban a la seguridad social y en el 2011 hay 18.200, y están cotizando un 30% a la seguridad social, los hombres un 70%. Cabe destacar que lo mejor que ha sucedido es que mujeres y hombres se han integrado en sociedades o cooperativas más de un 10%, esto hace que tengan su trabajo reconocido en caso de separación o muerte del cónyuge, teniendo su parte proporcional aunque no coticen en la Seguridad Social.
AMFAR fue pionera en la lucha por conseguir la co-titularidad compartida, que por el Real Decreto 297 de 2009 fue regulada a nivel de todo el Estado. En Cataluña se ha facilitado un apoyo económico a las mujeres de más de 40 años que estaban trabajando en una explotación agraria y han podido acceder a la co-titularidad.
Entre 2009 y 2010 se registraron unas 2000 mujeres, un 81% en Lleida, un 11% en Tarragona, un 5% en Girona y un 3% Barcelona. Según Pruna, en estas mejoras ha tenido mucho que ver: «la tarea informativa de nuestra asociación, ha potenciado que se creen empresas agrarias ganaderas dentro de la explotación, que es la visión del siglo XXI».
Por otra parte, y a través del proyecto Rural Activa que esta desarrollando la asociación, se promociona la participación de las mujeres rurales, que se están organizando de manera autónoma y hacen visibles sus experiencias.
El proyecto también desarrolla herramientas para la formación y el intercambio de conocimientos para llevar adelante una mejora de competitividad, lo cual permite mejorar la situación de las mujeres del campo.
Aunque no ha sido fácil conseguir que las mujeres asumieran responsabilidades políticas y que se presentaran como candidatas, en estas últimas elecciones, la participación de las mujeres ha aumentado y muchas se han comprometido de una manera más activa, por que se han dado cuenta, según Pruna que: «las mujeres somos el motor del cambio en el campo», y aunque ellas han sido las que han llevado la economía familiar agrícola y han ayudado en las tareas de producción, normalmente se quedaban detrás del padre o del marido. «Ahora piden cambios y muchas se ponen en primera línea. Aportan experiencia y una sensibilidad especial para desarrollar otro tipo de comercialización de los productos».
Fuente:
Agroinformación














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