
Alternativas para no transformar una zona osera en pistas de esquí
SEO/BirdLife, WWF, Fundación Oso Pardo y la Asociación para el Estudio y Defensa de la Montaña Oriental Leonesa (Gedemol) han presentado distintas propuestas para el desarrollo socioeconómico en la zona de San Glorio siguiendo una idea común: la necesidad de poner en valor los recursos naturales, entendiendo el medio ambiente como una oportunidad y no como un obstáculo.
Cuatro de las organizaciones más veteranas en el trabajo de desarrollo sostenible y protección de la vida salvaje en la comarca se han unido en León para dar a conocer nuevas opciones económicas y de empleo para la población local, en sintonía con la creciente demanda actual de eco-turismo.
Según las cuatro ONG, los municipios implicados necesitan un fuerte impulso social y económico que contrarreste la pérdida de población y de renta que vienen padeciendo. Por esta razón, las soluciones aportadas por las organizaciones garantizan conservar la diversidad biológica del territorio, al mismo tiempo que lograr el desarrollo a largo plazo en el área de influencia de San Glorio.
La propuesta se apoya en cuatro puntos:
- Un centro de interpretación de los cinco grandes ungulados y sus depredadores presentes en el territorio (Centro Temático Artios)
- El aprovechamiento del agua como elemento de bienestar (spa-centro termolúdico)
- La adecuación de un humedal en la cola del embalse de Riaño.
- El Parque Natural como instrumento de desarrollo sostenible.
Para la organizaciones existen sobrados ejemplos de que un desarrollo basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales es factible, como demuestra el ejemplo del municipio asturiano de Somiedo. Su apuesta por el Parque Natural y el oso como símbolo de calidad, apoyando su desarrollo en la iniciativa local, ha permitido frenar la pérdida de población y aumentar el nivel de renta desde el penúltimo lugar en el ranking municipal asturiano en el año 1989 (el de creación del Parque Natural de Somiedo) hasta niveles intermedios quince años después. Todo ello, sin sacrificar sus valores naturales y culturales.















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