Editado un libro sobre los árboles viejos de Pamplona

El ayuntamiento de Pamplona ha editado un libro sobre árboles singulares de su ciudad. Obra de Anika Meyer, Ana Blanco, Juan Tomás Alcalde, Mikel Belasko, Óscar Schwendtner y Ana Urtasun, recopila información sobre árboles ejemplares de la ciudad y presenta un posible recorrido para visitarlos.

Anika Meyer, miembro de la Asociación de Amigos de los Árboles Viejos y coautora del libro, explica en esta entrevista la importancia de estos seres vivos en el día a día de la ciudad.

Anika Meyer nació en Hannover (Alemania) hace 37 años, pero reside en Pamplona, donde vive con su marido y su hijo. Licenciada en Geografía, trabaja en gestión ambiental en Viveros y Repoblaciones de Navarra. Miembro de la Asociación de Amigos de los Árboles Viejos desde su fundación en 2005, se ocupa de las labores de catalogación e inventario.

Coautora del libro "Árboles viejos y Árboles singulares de Pamplona" junto a Ana Blanco, Juan tomás Alcalde, Mikel Belasko, Óscar Schwendtner y Ana Urtasun, apunta que la asociación le quita bastante tiempo. "Pero es un trabajo que hago por vocación y me resulta muy agradable realizarlo".

¿Qué es, cuándo se formó y para qué la Asociación de Amigos de los Árboles Viejos?

Es una asociación que nació en 2005 y busca promover la conservación de los árboles viejos y la madera muerta en los bosques navarros, difundir los valores de los árboles viejos y de los bosques maduros y catalogar los árboles viejos de Navarra y los bosques donde son más frecuentes, a la vez que profundizar en el conocimiento de la biodiversidad ligada a estos árboles tan emblemáticos.

¿Qué es un árbol viejo y singular?

Los árboles viejos son parte de nuestra historia, persisten durante generaciones humanas y en ocasiones están asociados a personas, lugares o hechos concretos. Tienen un valor estético en sí mismos y forman parte del paisaje ancestral de la tierra. Constituyen una reserva genética de árboles antiguos que podría no encontrarse en los árboles más jóvenes.

¿Qué importancia tienen los árboles viejos en la ciudad?

Los árboles viejos - ya estén vivos o muertos - son imprescindibles para el mantenimiento de una variada biodiversidad de flora y fauna que se alimenta de madera muerta o se refugia en sus huecos y grietas (hongos, insectos, aves, murciélagos, etc.). Luego, a nivel cultural y paisajístico, a todos nos gusta pasear por una ciudad saludable, en la que se pueda respirar, con amplios parques en los que encuentres árboles grandes y viejos en los que buscar una buena sombra en verano.

¿Qué se puede hacer para conservar estos árboles?

Es complicado. En la ciudad se vive en un conflicto permanente, y la seguridad de la gente y los intereses urbanísticos priman sobre la conservación de los árboles. De todas formas, es fundamental divulgar su importancia para que la ciudadanía más cercana los tome como suyos y se responsabilice de su conservación. Cada vez somos más los que valoramos nuestros árboles y los pueblos que los defienden de manera activa.

Centrados en Pamplona, ¿cuál es el árbol más viejo y singular de la ciudad y cuántos años tiene?

A ciencia cierta hoy en día desconocemos cuál es el árbol más viejo del término municipal de Pamplona. Lo que sí sabemos, porque está datado, es que la secuoya gigante de la Diputación se trajo en el año 1850. Luego están los olmos. Existían algunos antiquísimos en la ciudad, pero murieron todos a causa de la enfermedad que padeció la especie.

Aunque le resulte complicado ya que todos guardan interés, quédese con 5 de estos árboles de la ciudad.

(Suspira). Me lo pones difícil. El cedro de Líbano de Aranzadi, la sófora de la Taconera, la secuoya del psiquiátrico del Parque del Mundo, el ginko del campus de la Universidad de Navarra y los plataneros de los corralillos del gas. Y me dejo muchos y muy bellos por el camino.

Fuente: Javier Felones / Diario de Navarra

Foto: Iban Aguinaga.

Nota: El libro se puede descargar íntegro en formato electrónico. PDF

 

 

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