
El espíritu del Asturcón
Mención especial para el invitado de honor, la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, que también recibió una placa conmemorativa.
Majada de Espineres (Piloña), Paula ALONSO | Después de una carretera estrecha y llena de curvas comienza el tramo más duro, la gran subida a la que sólo los 4x4 pueden hacer frente y no todos. Por el camino, cada uno a su paso, hombres, mujeres, familias e incluso niños intentan llegar a la cima del Sueve en un día muy especial dedicado a uno de los animales que mejor representan a la provincia asturiana: el asturcón.
Nada más llegar, el sol hizo de las suyas sin esconderse ni un solo momento, para pasar a convertirse en el protagonista del día con permiso de los asturcones. Que se lo digan al párroco de Infiesto, Manuel García Velasco, que durante toda la misa campestre tuvo que aguantar los fuertes rayos del mediodía.
La ex directora general de Turismo Elisa Llaneza fue la encargada de dar el pregón que dio el pistoletazo de salida a la trigésima edición de la Fiesta del Asturcón. Como no podía ser de otra forma, el caballo azabache no faltó en su discurso, «cuando hablamos de nuestro caballo estamos hablando de historia». Tras viajar al pasado y recordar los orígenes del animal y los malos tiempos en los que casi se extingue se dio paso a la entrega de galardones. El «Asturcón de oro» cayó este año en las manos de la consejera de Administraciones Públicas, Ana Rosa Migoya que agradeció el reconocimiento y confesó que «es difícil ser profeta en tu tierra».
El Pastor Mayor del Sueve fue a parar a Isidoro Corripio Valle, de 83 años, padre de 6 hijos y abuelo de 10 nietos. El galardonado recogió el premio entre lágrimas y muy emocionado. Después posó para la prensa acompañado por su mujer, Esther, y dos de sus nietas y reveló que «no me lo esperaba», a la vez que recordó que «llevo subiendo desde los 10 años, pero ahora subo menos».
Oscar Prada: «hoy en día las claves para avanzar hacia una Asturias sostenible están en los pastores».
Mención especial para el invitado de honor, la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, que también recibió una placa conmemorativa que fue recogida por el coordinador de proyectos Óscar Prada, que afirmó que «hoy en día las claves para avanzar hacia una Asturias sostenible están en los pastores».
Entre distinción y distinción se podía observar cómo los sombreros y abanicos no eran suficientes para sofocar el calor. El bar y las furgonetas de helados que lograron subir hicieron su agosto y nunca mejor dicho, hasta tal punto que se quedaron sin agua. La sombra también estaba muy cotizada, no había ni un solo hueco libre, hasta en la sombra de los coches se veía a gente tumbada buscando un poco de brisa.
Mientras todo el mundo hacía la digestión y se preparaba para el marcaje y la doma tuvo lugar una actuación de tonada asturiana, en la que destacaron las voces de los más jóvenes. Un poco después de lo previsto comenzó la marca de equinos en la que también participó Ana Rosa Migoya y alguno de los galardonados. Y por fin, el momento más esperado, la doma. El primer asturcón, una yegua, «Perla», de muy buen carácter y que no dejó en todo momento de dar patadas. Tras una larga lucha logró ser montada por el joven Adolfo Álvarez. Un caballo nuevo y sin bautizar se enfrentó a Aníbal «El Patillas», que a pesar de su valentía sólo logró que el caballo le hiriese.
Todo lo que sube, baja, y eso es lo que hicieron los cientos de asistentes que se congregaron para celebrar una fiesta de las de siempre. Aunque algunos esperaron un poco más para evitar el atasco y otros alargaron la fiesta hasta hoy quedándose a dormir y así despedirse hasta el año que viene.
Fuente:
La Nueva España














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