
Los ganaderos piden controles del lobo y desbroces en los Picos
El próximo 25 de julio los celadores elegirán al nuevo regidor de pastos durante los tradicionales actos de la Fiesta del Pastor
GUILLERMO F. BUERGO | CANGAS DE ONÍS. En la mañana del pasado domingo se celebró en el salón de actos del Ayuntamiento de Cangas de Onís la elección de los doce celadores que a lo largo del año ostentarán la representación de otros tantos distritos en los pastizales del puerto de la Montaña de Covadonga. La principal misión de esos doce ganaderos será la de elegir el día 25 de julio, dentro de los actos de la Fiesta del Pastor, al regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, cargo que en los últimos siete años viene ostentando José Antonio García Álvarez 'Toño', tratante y ganadero con domicilio en la localidad de Mestas de Con.
Y la historia tiene posibilidades de repetirse porque García Álvarez logró revalidar el acta de celador por el distrito de Los Lagos de Enol y Ercina y ayer no desdeñaba la oportunidad de volver a optar a un nuevo mandato. Eso sí, manifestó que la situación actual le parecía «un tanto complicada» al carecer de interlocutores válidos, porque «no se conoce quién será concejal de Ganadería en el Ayuntamiento de Cangas de Onís y tampoco se sabe la identidad del director general de Ganadería ni siquiera el nombre del futuro presidente del Principado».
Lo que si tiene claro Toño son las reivindicaciones que los ganaderos deberían plantear a los nuevos administradores, incluyendo a los responsables del Parque Nacional. Y las principales necesidades que van a demandar los profesionales de la Montaña de Covadonga deberían ser «los controles del lobo, los desbroces y la realización de bastantes obras».
En relación a los daños del lobo, el actual regidor de pastos denunció que el cánido había «matado, en fechas recientes, cinco terneros en el distrito de Pan de las Colinas y no aparecen unos cuantos más». Matizó que en esa zona operan «tres lobos» y aventuró que en la totalidad del Parque Nacional el censo de lobos podría situarse «entre 50 y 60 ejemplares». Como principales soluciones para regular la población de cánidos adelantó «la realización de batidas en las que participen los ganaderos junto a la guardería». Y a la hora de pagar los daños abogó para que «la indemnización sea rápida» y porque se abonen los perjuicios «incluso en los casos en los que puedan existir dudas, por no aparecer los cadáveres de las reses».
En relación a la limpieza del territorio, y tras denunciar que «cada año se está perdiendo más espacio para pastos», apostó por la necesidad de que Parques Nacionales «contrate durante todo el año a seis operarios» para que se encarguen de la limpieza y los desbroces en los lugares donde no se pueda quemar. Tras comentar que debería de haber recursos suficientes para pagar esos seis sueldos, no tuvo inconveniente en proponer que en caso contrario «se cobre un euro a cada uno de los miles de turistas» que acuden al Parque a lo largo del año. Un claro y evidente impuesto de ecotasa.
Y a la hora de apuntar a las obras necesarias tampoco se cortó un pelo el regidor de pastos. Partiendo de la premisa de que «en las vegas altas hay muchas obras pendientes para facilitar en bienestar de los ganaderos», puntualizó que si los responsables del Parque Nacional no las acometen «es que son unos incompetentes, además de haber sido nombrados a dedo».
Más allá de solicitar la construcción de «abrevaderos, potreros y mangas ganaderas», José Antonio García Álvarez demandó «el arreglo de cinco pistas» y las mencionó: «La de Buferrera a Belbín; la del Alto del Acebo al Mirador del Rey; la de Maceros a Les Llaceries; la de Peón a Fana, y la de Següenco a Narves».
Fuente:
El Comercio














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