
Proponen la creación de un Parque Cultural del chopo cabecero en el Alto Alfambra
La Plataforma Aguilar Natural ha propuesto la creación de un Parque Cultural del chopo cabecero en el Alto Alfambra, con la intención de dotar de la protección adecuada al patrimonio de este tipo formaciones singulares del sur de Aragón. Como refuerzo a su campaña acaba de realizar un vídeo promocional.
El año pasado la Plataforma Aguilar Natural elaboró el Borrador de proyecto de Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Dicha delimitación estaría abierta a los municipios que total o parcialmente se extienden sobre la cuenca hidrográfica del Alto Alfambra.
La difusión del proyecto se está realizando a través de una serie de artículos publicados regularmente en el Diario de Teruel en colaboración con el Colectivo Sollavientos, en los que se abordan los valores de estos impresionantes árboles desde distintos puntos de vista (biología, usos tradicionales, regadíos, formación del paisaje, etc.). Todos estos textos están disponibles en la página web de la asociación.
El chopo cabecero (Populus nigra L.), fruto del trabajo campesino mediante su poda periódica para la obtención de leña, forraje, vigas, etc., es un árbol que torna en monumental, y que agrupado en extensos bosques de ribera, adehesados y lineales, confiere carácter a nuestras altas vales. Es el caso del Alto Alfambra, donde se concentra la mayor masa de este tipo de chopos de Europa, distribuidos por las rieras, las ramblas, las acequias, las fuentes…
Es un patrimonio monumental, natural, cultural y paisajístico, pero es una riqueza herida de muerte por la falta de cuidados. Aunque el Alto Alfambra es uno de los pocos lugares donde aún se cuidan con cierta dedicación estos ejemplares, necesitan que se reinstauren “sus cuidados” o “en pocas décadas desaparecerán de forma irremisible”.
Este Parque Cultural quiere ser una respuesta a ese llamado, y quiere serlo también para el resto del patrimonio de los pueblos del Alto Alfambra, del que los chopos serían el centro articulador, el mascarón de proa por su singularidad y por su magnitud.
También hay otra vocación de fondo y una metodología que se pretende sea marca diferencial. Como vocación última, ser una herramienta más con la que generar expectativas de futuro para pueblos que se resisten con uñas y dientes a morir, o a echarse a perder.
Como metodología, la actividad, que no sea una figura pasiva que se da a conocer a quien lo quiera visitar, sino un lugar en el que se investigue, se gestione el patrimonio y se colabore con colectivos, empresas e instituciones. En definitiva, que la reinstauración de los cuidados de los chopos —y con ellos de todas nuestras riquezas— sea porque es necesaria no ya para la vieja sociedad campesina, imposible, sino para los actuales ciudadanos y las generaciones futuras.















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