
Protagonistas vegetales del paisaje de Portugalete

DICE un proverbio hindú que "los árboles son la columna de la tierra, si los derribamos, el cielo caerá sobre nosotros".
Una perfecta mezcla del terreno espiritual y material que evocan estos "vecinos silenciosos", como los califica el profesor de educación ambiental, Joseba Martínez Huerta quien, en un alarde de "afecto" hacia este "paisaje de belleza y de frondosos recuerdos" que escribiera el también portugalujo, Mario Ángel Marrodán, ha escrito una guía personal para "aprender a ver y a escuchar a los árboles de nuestra villa".
"Los árboles no son elementos estáticos del paisaje, sino miembros activos del mismo. Es parte de nuestra cultura, está presente en la mitología, en el folclore, en la toponimia, en los apellidos y en muchos de nuestros símbolos y tradiciones", proclama el autor que ha pergeñado un apunte de 50 árboles que se encuentran en terreno municipal. "No se trata de una mera guía botánica al uso, sino de un acercamiento afectivo hacia estos callados vecinos que nos aportan una serie de valores más allá de lo puramente estético y ornamental", destaca Joseba Martínez.
En su libro Árboles en Portugalete. Naturaleza y Cultura, Martínez aporta información específica de cada ejemplar, en euskera y castellano, "para que los lectores puedan visitarlos, conocer su historia y aprender a observar los de carácter singular, apreciar su belleza y saber los beneficios y propiedades que tiene cada especie", destaca el autor de la publicación.
Unos valores que fueron puestos de relieve por el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento jarrillero, Gorka Echave, en la presentación del libro del que se han editado 1.000 ejemplares, de los que 100 han sido donados a la ONG Lanbí para recaudar fondos con destino a Haití. "Martínez nos habla del valor del árbol como un elemento vivo en la ciudad, de su valor biológico, cultural y simbólico", refirió. Tal y como recoge el autor, los árboles suavizan los valores ambientales de la ciudad, reducen la contaminación, aportan oxígeno y captan CO2, aumentan la biodiversidad de la ciudad, dan belleza, variedad y dinamismo y constituyen un elemento imprescindible para entender la arquitectura urbana.
Como decía el arquitecto Le Corbusier, "el hombre se encuentra encorsetado entre la calle y los edificios con su 1,75 metros de estatura. Hace falta darle una medida proporcional capaza de darle placer, belleza, serenidad, ¡Es preciso plantar árboles!".
Esta cita es una más de las numerosas aportaciones literarias que recoge esta visión sentimental de la riqueza arbórea que posee Portugalete.
Una visión que no desdeña los aspectos de la calidad ambiental que. "Donde veo llegar la primavera es en los pocos árboles pobres de una plazuela de la ciudad", que lamenta Fernando Pessoa, ni su valor simbólico como en Euskadi se otorga al árbol Malato y su descendiente, el árbol de Gernika.
Tampoco le es ajeno al árbol el amor como reflejara entre tantos poetas, Gerardo Diego: "Como la flor del tilo en primavera, contra el insomnio torvo, beberte en infusión, niña, quisiera, beberte sorbo a sorbo".
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Fuente: EMILIO ZUNZUNEGI / Deia.















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