Requiem por un saurio

El calentamiento global será el responsable directo de la ya  inevitable desaparición del 6% de las especies de lagartos conocidas para el año 2050. Así lo demuestra un nuevo estudio realizado por un equipo internacional de 26 científicos, con participación española, cuyos desoladores resultados han sido publicados en la prestigiosa revista Science.

Laura Romero

Los lagartos desempeñan un papel vital para mantener el equilibrio de los ecosistemas en los que habitan. Son grandes devoradores de insectos y controladores de plagas. A su vez constituyen presa frecuente de un gran número de depredadores, tanto mamíferos, como aves, además de otros reptiles.

Pero los saurios se están muriendo, literalmente, de calor. El principal responsable, el calentamiento global; el cual, por sí solo, va a tener un efecto devastador en todas las especies, ya que el aumento de temperaturas dispara las hormonas del estrés en estas especies, debilitando así sus sistemas inmunitarios que quedan expuestos a pesticidas y/u otras enfermedades. La desaparición de los lagartos crearía una reacción en cadena en el ecosistema que afectaría a otras especies, a los sistemas agrícolas y por ende, al ser humano.

Los resultados del estudio arrojan una previsión de la desaparición del 20% de estos reptiles en 70 años si no se revierte el calentamiento global. “De tres a cinco especies de saurios desaparecerán en la próxima década, y no hay nada que podamos hacer al respecto. Sospechamos que muchos lagartos ya se han extinguido, pero ni siquiera sabemos cuántas especies han desaparecido ya”, asegura Barry Sinervo, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de California, en Santa Cruz (EEUU). Otros animales como la culebra lisa meridional, la avutarda y el águila culebrera podrían ver reducida su fuente principal de alimento ante la desaparición de estos saurios.

Los lagartos se adaptan muy lentamente a los aumentos de temperaturas, para lograrlo por completo “los animales deben morir por selección natural para mover la población hacia un nuevo grado óptimo, pero en este caso, debido a una lenta heredabilidad, el número de individuos que mueren es demasiado grande para que la población mantenga valores positivos. Sin un crecimiento positivo de la población, el declive es demasiado rápido para adaptarse”,  explica Sinervo.

A esto se le añade el implacable avance del cambio climático en los últimos 30 años. Los lagartos se ponen al sol para regular su temperatura, pero ante tanto calor pasan más horas de lo normal refugiados en lugares frescos, tienen menos tiempo de alimentarse en su entorno, comen menos, se debilitan y se reproducen menos. “La actual evolución del cambio climático sugiere que resultará inevitable que, en 2050,  el 6% de las especies de saurios se haya extinguido”, añade Ignacio De la Riva, otro de los autores del estudio e investigador en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). En total, según los cálculos, podrían desaparecer unas 1.300 de las 5.100 especies de saurios conocidas. “No hay nada que podamos hacer, aun preservando el hábitat de estas especies no conseguiríamos evitar su desaparición. Pero hay medidas para retrasarlo y para evitar el peor escenario pronosticado para el 2080”, sugiere Sinervo.

El estudio y sus previsiones

Para el estudio, los investigadores desarrollaron un modelo artificial de lagarto a base de microchips capaz de medir la temperatura operativa en diferentes condiciones. A partir de los resultados obtenidos elaboraron un modelo matemático para predecir el riesgo de extinción en base a las variables climáticas y las variables fisiológicas relacionadas con la regulación térmica de los reptiles. 

Las variables y las predicciones han permitido localizar las zonas donde estos reptiles serán capaces de adaptarse con tiempo suficiente a la velocidad del calentamiento global por las emisiones del CO2. Las regiones tropicales y ecuatoriales, y las áreas de montaña serán las zonas críticas sobre todo para los reptiles que “viven en un área de distribución limitada y que proceden de entornos húmedos”, subraya Jean Clobert, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, en sus siglas en francés) de Francia.

Según los investigadores, en Europa la extinción masiva de las poblaciones de lagartos se producirá en el sur del continente por el aumento de las temperaturas al reducir la actividad de los individuos y la humedad de su hábitat y amenazar su equilibrio hídrico.

Las especies más amenazadas van a ser las de montaña porque tienden a cambiar su área de distribución altitudinalmente. “Si una especie vive en una zona fría y el clima es cada vez más caliente va a necesitar ir subiendo y en algunos casos se va a encontrar con que ya no tiene dónde ir”, declara Ignacio de la Riva. A esto se le añade el hecho de que las especies de tierras bajas van a colonizar cada vez zonas más altas y van a ir desplazando a los individuos de montaña, produciéndose un conflicto entre especies.

Los lagartos se adaptan muy lentamente a los aumentos de temperaturas, siendo una de las principales razones de su posible extinción. Para adaptarse “los animales deben morir por selección natural para mover la población hacia un nuevo grado óptimo, pero en este caso, debido a una lenta heredabilidad, el número de individuos que mueren es demasiado grande para que la población mantenga valores positivos. Sin un crecimiento positivo de la población, el declive es demasiado rápido para adaptarse”, explica Sinervo. A esto se une el implacable avance del cambio climático en los últimos 30 años.

En España será en el Sistema Central donde resulten más especies afectadas, ya que allí viven especies a bastante altitud y su área de distribución va a verse restringida cada vez más. “Un ejemplo del impacto podrá verse en una joya endémica peninsular, el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), que presenta ciertas poblaciones ya escasas y restringidas en el centro de España. Esta especie requiere temperaturas frescas y humedad y, por ello, las poblaciones en esas zonas son firmes candidatas a desaparecer”, destaca De la Riva.

¿Qué se puede hacer?

Como solución inmediata Clobert propone “multiplicar las zonas de sombra y los puntos de agua”. Pero todas las medidas efectivas para retrasar las previsiones del estudio y evitar el escenario más pesimista pasan por conseguir bajar las temperaturas en 1 y 2º Celsius y mantener los niveles de CO2 para el año 2080.

Siendo la deforestación la principal causante de la subida de las temperaturas, resulta obvio que medidas como plantar árboles y proteger las áreas montañosas de la deforestación evitarán un efecto devastador en los lagartos, no siendo estos los únicos animales que nos lo agradezcan.

Referencia bibliográfica: Barry Sinervo et al. “Erosion of Lizard Diversity by Climate Change and Altered Thermal Niches” Science vol 328, 14 de mayo de 2010.
 

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