
Talan 17 robles centenarios en Cóbreces (Cantabria)
Diecisiete robles centenarios han sido talados en la zona del cagigal de “La Buena Moza”, en la población de Cóbreces, ante el asombro y desesperación de algunos vecinos. En el momento de la talla se procedía a la corta de un eucaliptal vecino, pero la empresa que ejecutó tal labor niega que haya sido la responsable del corte de los robles.
El pueblo de Cóbreces (Alfoz de Lloredo) vive un cierto conflicto desde que, hace unos meses, diecisiete robles centenarios fueran sacrificados en medio del monte, al amparo de una tala acometida en un eucaliptal vecino. Estos robles, descendientes según los vecinos de la cagiga llamada 'La Buena Moza' -un árbol singular respetado y venerado, que desapareció hace medio siglo-, eran ejemplares de gran porte, como resultado del crecimiento experimentado durante cientos de años. Los árboles llevaban allí cien, doscientos años, y constituían «el robledal más próximo a la costa de todo el norte de España», según el naturalista Jesús Garzón, de la asociación Concejo Tres Mares.¿Cuáles fueron las razones para retirar estos árboles?; ¿quién lo autorizó?; ¿quién lo hizo en última instancia?... son preguntas que nadie ha respondido, por el momento.
Un vecino denunció los hechos verbalmente a los miembros de la Junta Vecinal y por escrito ante la Guardia Civil, pero no hubo respuesta. La empresa responsable de cortar el eucaliptal niega cualquier responsabilidad y el alcalde-pedáneo, Abelardo Pérez, dice que «se investigó por todos los sitios y nadie supo nada».
Otra vecina presentó un escrito en Biodiversidad. La respuesta corrió a cargo del jefe de servicio de Montes, Elías Bayarri, quien reconoce que «la corta de una parcela de eucalipto fue notificada»; que «revisada la zona, se constata que en la cabecera del lote de corta aparecen 17 tocones de roble»; que «la empresa anteriormente citada niega ser la autora de la corta de los 17 robles»; que «por parte de la Junta Vecinal se niega haber ordenado la corta»; y que «a la vista de lo actuado, y al desconocerse al autor de los hechos, no procede formular denuncia».
Han pasado los meses y ni los guardas forestales, ni la Junta Vecinal, ni Biodiversidad han seguido profundizando en la investigación. La Fiscalía para delitos contra el medio ambiente ni siquiera ha intervenido. Como nadie ha encontrado al responsable, nadie ha seguido buscando.
Conflicto
Manuel Fernández Allende es uno de los vecinos denunciantes. Ha convertido el asunto en una especie de cruzada. Se enteró de lo hechos porque «me lo dijo un vecino que tenía unas cabras: 'Están tirando robles en el monte'. A los cuatro días ya habían bajado lo gordo (la madera). Entonces subí yo y estaba la pala tapando los ramales. La pala estaba trabajando para la Junta Vecinal. Vine a marcar los árboles para denunciarlo. Eran diecisiete».
Lolo Fernández, como le llaman, habló «con uno de la Junta Vecinal», pero no con su presidente. Al conflicto que mantiene con él por la tala de los robles ha sucedido otro más reciente: «Esto era coto de caza. Yo y otros vecinos hemos sacado el terreno y ya no da las medidas para coto». El asunto ha dividido aún más al pueblo. «Dicen que estoy encontrado con él por lo de los árboles, pero no tiene que ver lo de los árboles con lo del coto. Los árboles son otra cosa».
Abelardo Pérez, por su parte, considera que hay una animadversión personal e insiste en que «los robles se tiraron un viernes, estando yo fuera el fin de semana, y lo primero que hice el lunes fue llamar al guarda y al Seprona. La empresa dijo que ellos no habían tirado nada. Eso se archivó y ha quedado ahí».
Los tocones, visibles
Nadie sabe nada. El conflicto sigue sin resolverse, pero los efectos están ahí. Los tocones, anchos y poderosos, como corresponde a los restos de robles centenarios, todavía pueden verse en la zona denominada El Cueto, desde la que se divisa la costa y el litoral Cantábrico.
El monte ha quedado barrido. Las manchas de roble siguen mandando en determinadas superficies, pero las áreas destinadas a eucaliptal van ganando terreno. «Al tirar los eucaliptos, están tronzando las quimas de las árboles y alterando el terreno. Ése -señala a uno- se ha caído por el viento, pero porque le han descalzado», explica Garzón, un respetado naturalista que hace sólo unos meses recibió el premio Fondena, el galardón medioambiental más importante de España, de manos del Rey Juan Carlos.
Garzón considera que muchas de las agresiones al bosque autóctono guardan relación con los métodos de extracción del eucalipto. «En las normas de tala tenían que marcar un rodal de cuatro metros para proteger los árboles y la vegetación, porque una cosa es cortar el eucalipto y otra desbrozar una ladera. ¿Que hay que talar el eucalipto? Que se tale, pero sin destruir todo el sotobosque».
Sobre la tala de los 17 robles, Garzón no puede ocultar ni su pena, ni su sorpresa por el modo en que se ha cerrado la investigación, ni tampoco su conclusión final: «Es curioso que han pasado guerras, revoluciones, angustias... y esos árboles se han conservado. Cuando había que talar un roble se llevaba al concejo y sólo se autorizaba en casos de necesidad. Y ¡qué se hayan conservado hasta el 2010 y ahora venga cualquiera y por cuatro duros lo esté malvendiendo...!».
Nadie sabe nada
La Junta Vecinal de Cóbreces niega haber autorizado ni solicitado la tala de estos árboles de más de doscientos años, y según el alcalde pedáneo de Cóbreces Abelardo Pérez “el hecho se investigó pero nadie supo nada”. Tanto Biodiversidad como el Seprona han paralizado la investigación sin encontrar ningún responsable. La fiscalía para delitos contra el medio ambiente tampoco ha intervenido. Cabe destacar el alto valor económico que supone esta madera y el atentado contra una especie venerada en Cantabria.
---
Fuente: Alfoz de Lloredo.net. Íñigo Fernández / El Diario Montañés
Foto: Lolo Fernández (izquierda) y Jesús Garzón contemplan el tocón de un roble en la zona de El Cueto. Detrás puede verse parte del robledal y, al fondo, el mar. :: JAVIER ROSENDO / El Diario Montañés















Enviar un comentario nuevo