
Tamarindo para un poeta
El Ayuntamiento de Toreno (León) conmemoró el primer aniversario del fallecimiento del poeta Francisco González con la plantación de un tamarindo frente a la Casa de la Cultura. Se hizo en el mismo sitio donde otro viejo árbol de esa especie, con el tronco hueco, sirvió de escenario de juegos al escritor y poeta de la villa cuando éste era un niño.
El sueño del poeta Francisco González, muerto hace un año en Toreno (León), quedó cumplido el pasado 22 de mayo con la plantación, a manos de los niños del colegio Valladares Rodríguez, de un tamarindo, o un ‘altamariz’ como se lo denomina en la localidad, frente a la Casa de la Cultura. Se plantó en el mismo sitio donde otro viejo árbol de esa especie, con el tronco hueco, sirvió de escenario de juegos al escritor y poeta de la villa cuando éste era un niño.
“Y faltaba el cuarto y último don de mi Toreno / Que volviese a colmar los días de mi infancia / Y es que, en la plaza, un hueco protestaba con voces / el vacío reciente de su máxima estrella: / El muy excelentísimo Señor Altamariz, / Hidalgo abandonado a la suerte del tiempo”, así reza una estrofa del último libro del desaparecido escritor (titulado ‘Toreno de mi sangre’), que con este acto vio colmado su deseo gracias al homenaje póstumo que le rindió su pueblo en conmemoración del primer aniversario de su fallecimiento.
Precisamente este poema figura en una placa, descubierta por familiares del escritor, situada frente al árbol plantado.
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Texto y foto: F. Labarga / La Crónica de León















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