
En 1989, el Parque Nacional mauritano 'Banc d'Arguin' fue admitido en la lista de los sitios declarados patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Franjeando la costa atlántica del desierto del Sáhara, el parque se compone de dunas de arena, pantanos costeros, pequeñas islas y aguas costeras. Sin embargo, es más conocido por su biodiversidad (pájaros, pescado, tortugas, delfines, etc.) y sus recursos dentro de la industria pesquera, manejados cuidadosamente por los pescadores locales del pueblo Imraguen. Pero la sobreexplotación pesquera extranjera en el parque sigue constituyendo una amenaza para este patrimonio universal. Los Imraguen, (los que recolectan vida) son un grupo étnico de pescadores formado por un número aproximado de mil quinientas personas de origen bereber que se ubican en su mayoría en el interior del Parque Nacional 'Banc d'Arguin'. Dicho parque está situado en la costa del desierto atlántico de Mauritania, a mitad de distancia entre Nouakchott, la capital en el sur y Nouadhibou, en el norte. Sus aguas bajas, marshy, que contienen uno de los ecosistemas más productivos de África, hacen el parque estéril, solamente a primera vista, convirtiéndolo en un recurso único. Unos 1.000 pescadores del pueblo Imraguen han habitado esta zona desde decenas de millares de años, según la documentación de la población humana del territorio. Anteriormente, debido a un clima más húmedo, la población era más elevada y contaba con habitantes procedentes de la civilización almorávide en un gran número de las islas del parque. Los Imraguen ocupan ese espacio territorial desde sus primeros asentamientos y sus actividades se centran en la explotación de los recursos primarios, sobre todo, pesqueros de la zona. Mantienen una colaboración especial con los delfines para obtener las capturas recolectando cuidadosamente los recursos del parque. El gobierno no tiene ningún miedo de la explotación de los recursos por parte del pueblo Imraguen, sino todo lo contrario. Continuando con estilos de vida históricos y pescando con las técnicas tradicionales, los propios Imraguen constituyen un recurso cultural valioso, manejando los recursos naturales de una manera sostenible. Cosechan casi exclusivamente las especies de pescados migratorias utilizando los barcos de navegación tradicionales, y las técnicas de pesca tradicionales, sin cambios algunos desde que fuesen introducidas por los portugueses en el siglo XV, incluyendo además una colaboración simbiótica única con los delfines salvajes. El parque fue establecido, originalmente, por el gobierno de Mauritania en 1976 para proteger los recursos naturales y las valiosas industrias pesqueras, que contribuyen significativamente a la economía nacional. Había también un interés en la protección científica y estética de los sitios, valiosos geológicamente. La administración del parque pone, así, un énfasis importante en patrullar el área para prevenir la pesca y el disturbio ilegal a las aves acuáticas. Además, el parque tiene como intención integrar completamente a las poblaciones Imraguen con las políticas del parque, ayudándoles en su desarrollo socioeconómico y asegurándoles el mantenimiento de sus costumbres y tradiciones. Los puntos de entrada permanentes tienen el control de acceso al parque y son utilizados para el estudio. Los guardas realizan patrullas marítimas y controlan el acceso a las islas. Desde 1985, World Wildlife Foundation (WWF) y el gobierno de Mauritania ha trabajado para poner en marcha los planes de la gerencia del área, especialmente en lo que se refiere a la conservación de la foca monje. WWF, ya en los años 70, hizo una campaña de lobby para conseguir el establecimiento del parque, y ha continuado desde entonces siendo un grupo de presión importante. Sin embargo, con el tiempo se ha ido marginando la voz del pueblo Imraguen, a pesar de que contribuye con una valiosa capacidad de gerencia. Así, los acuerdos de gerencia se mantienen entre el gobierno de Mauritania, WWF y otra organización para la conservación, la Fundación Internacional de Banc d'Arguin, manteniendo las restricciones de la pesca en el parque, especialmente durante la estación de desove. La restricción del acceso de los Imraguen a sus recursos tradicionales tuvo como consecuencia la división de su sociedad. Una parte se "modernizó", abandonando la pesca de subsistencia y comenzando a utilizar barcos de motor para pescar, también viéndose bajo la presión de las flotas extranjeras y en respuesta a las incursiones por otros fuera del parque. Para los Imraguen, la prioridad ha sido últimamente ganar la compensaciones por las restricciones de la pesca por medio de ayudas al desarrollo. La comunidad local, sin embargo, se encuentra dividida. Los más tradicionales entre los Imraguen están reacios ante tantos cambios y a las restricciones de la pesca. Los más "modernos", sin embargo, excepto en lo que se refiere a las restricciones en el cambio para las ayudas, son partidarios a beneficiarse de la ayuda para el desarrollo que permitiría que diversificasen sus fuentes de renta y que conectarían con actividades fuera de la pesca. La cuestión que queda abierta es si se verán afectados los valores culturales del parque nacional de Banc d'Arguin. La justificación para el establecimiento nacional del parque había incluido su ejemplo excepcional de la interacción del hombre con su ambiente natural; el manejo tradicional de la pesca y de los recursos por los Imraguen. La amenaza más obvia para el parque ha sido la sobre explotación pesquera por parte de las flotas internacionales en las pocas aguas del parque - probablemente una causa directa detrás de la transición cultural de los Imraguen. La sobre explotación pesquera, sobre todo por parte de miembros de la Unión Europea, está agotando seriamente los recursos de la pesca dentro del parque y causa un descenso de las colonias de crianza de especies. La costa de África Oeste es muy rica en recursos pesqueros, lo que la convierte en un blanco perfecto para los barcos rastreadores de Rusia, Japón y Europa. El Banc d'Arguin es una zona vital con significativas implicaciones económicas para Mauritania, que obtiene importantes beneficios al vender licencias pesqueras a los países extranjeros. Los barcos de pesca pequeños locales, por otra parte, se esfuerzan para pescar más lejos o para concentrar sus actividades en áreas costeras sensibles. Según el WWF, la acción de la pesca en toda la costa de África Oeste ha sido devastada por las técnicas perjudiciales que han causado una reducción de especies como delfines, tiburones y tortugas. Julie Cator, experta de WWF en industria pesquera, explica que la UE es en parte culpable, puesto que las flotas europeas subsidiadas sobre explotan los recursos pesqueros de África Oeste. Dentro del parque nacional, el control con las industrias pesqueras, sin embargo, ha aumentado durante los últimos años. En 1998, WWF proveía a los Imraguen con tres rápidas patrullas de barcos para proteger las zonas de pesca dentro del parque. Sus primeras "víctimas" eran realmente los propios Imraguen, pescando con los barcos motorizados y, en la primera mitad del año, no menos de 72 barcos "pirata" fueron interceptados. Hubo un rápido efecto por parte de empresas que disminuyeron el número de sus pescadores extranjeros en las aguas costeras del parque ante el miedo de que sus barcos fuesen confiscados. Protegiendo sus propios recursos, los Imraguen se han convertido en los "defensores" del parque, proporcionando un nivel de vigilancia de sus propios barcos de vela y patrulla los barcos que la administración del parque no podría realizar sin su ayuda. El hecho de tener gente viviendo dentro de un parque ha sido seguramente una solución más que un problema en el parque nacional. Pierre Campredon, Secretario Ejecutivo de la Fundación Internacional para el Banc d'Arguin, explica que "no sólo es necesario un financiamiento adecuado, sino también políticas pesqueras más claras en Europa y Asia y que se pueda ayudar a Mauritania a salvaguardar este complejo y hermoso patrimonio mundial". La cuestión los "defensores" del parque y los encargados tradicionales es, sin embargo, compleja. Los Imraguen se encuentran entre la gente más pobre de Mauritania. Se plantea la pregunta de si es moralmente correcto convertir su cultura en un museo, negando así a los Imraguen su derecho a participar en el desarrollo económico del país, mientras se vive de sus tierras ancestrales. A través de interferencias externas, los Imraguen se ha dirigido ya en parte hacia una economía de mercado y las mismas bases de su sociedad se han quebrantado. ¿Les hace eso ser perder el derecho a cosechar su ancestral tierra?.
http://africahuna.ning.com
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