
Lince
Desde finales del siglo XIX el lince ibérico sufre un proceso de regresión en toda la Península Ibérica, y en general se culpa a las enfermedades del conejo (que llevaron al declive a la presa principal del lince) y a la destrucción del hábitat, del tremendo colapso de sus poblaciones. Sin embargo se olvida que con anterioridad a 1950 el lince ibérico ya había perdido más de la mitad de su área de distribución sin que esos procesos fueran los responsables, por lo que la verdadera razón del declive tiene que ser otra. La fuerza de extinción que operó de forma contínua antes y después de esa fecha en todo el territorio nacional fue la persecución de la especie, y hoy en día la práctica del control de predadores impide de hecho su recuperación. El descubrimiento en Madrid de un excremento de lince ibérico (además de otras citas recientes) indica que alguna población puede quedar aún lejos de Andalucía, y señala un área prioritaria para la liberación de los linces procedentes de la cría en cautividad. Un caso parecido se da en los Pirineos, donde el lince europeo ha sido visto de nuevo, y al igual que en otros países europeos puede plantearse también la reintroducción de esta especie en el norte de España, en donde vivía hasta hace menos de un siglo.
Autores: Lozano, Jorge; Cabezas-Díaz, Sara; Virgós, Emilio















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