
Asturcones, xaldas, gochus asturceltas y pitas pintas
LA QUINTANA DE FONCALADA – CA L’ASTURCÓN
Valores RuNa:
Recuperación y fomento de raza autóctona en peligro de extinción
Educación ambiental
Economía diversificada
Recuperación y restauración de terrenos abandonados
Fomento y distribución de alimentos ecológicos autóctonos
• Actividades: Recuperación y gestión de razas autóctonas (caballo, oveja, gallina, cerdo), turismo rural, taller de cerámica, Museo del Asturcón, ecogranja, educación ambiental
• Ámbito geográfico: Costa centro-oriental asturiana, Villaviciosa
• Creadores: Severino García y Daniela Schmid
• Año fundación: Desde 1986. Caballos Asturcones desde 1993. Ovejas Xaldas en 1996. Museo del Asturcón en el año 2000
• Dirección: Argüeru. Foncalada, 26. 33314 Villaviciosa
• Teléfonos de contacto : 985.999.001
• www.asturcon-museo.com/ www.ecotur.es/
• foncalada@asturcon-museo.com
Asturcones, xaldas, gochus asturceltas y pitas pintas
Veinticuatro años de experiencia en el medio rural. Una experiencia alternativa, diferente, creativa, trabajada desde el amor a la naturaleza. Ejemplar. Severino García y Daniela Schmid son los fundadores y creadores de todo lo que ofrece La Quintana de Foncalada, una finca de turismo rural enclavada en la rasa costera cercana a Villaviciosa (Asturias) dedicada a la recuperación de especies domésticas autóctonas, a la educación ambiental y a la divulgación de las formas de vida asociadas al mundo rural.
De la ciudad al campo. De Suiza a Oviedo y de Oviedo a un pequeño pueblo en la costa centro-oriental asturiana. Hijo de emigrantes, Severino vino desde Suiza junto a su compañera Daniela para vivir la experiencia de crear lo que entonces fue un novedoso y emergente concepto de turismo rural activo. Y comprometido. Con la recuperación de las especies de fauna doméstica autóctona en serio peligro de extinción: el caballo o pony asturcón, la oveja xalda, la pita (gallina) pinta y el gochu (cerdo) asturcelta. Severino García ha charlado con la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente en la finca de La Quintana de Foncalada - Ca L’Asturcón un día después del temporal de frío y nieve que ha azotado a toda la Península.
¿Cómo fue el comienzo de La Quintana de Foncalada? ¿Cuál fue la idea original?
Iniciamos el proyecto con una actividad artesana, con la cerámica. Al principio, durante un año más o menos, impartimos cursos de cerámica en Oviedo. Después, hacia 1986, encontramos esta casa en la rasa costera de la región centro-oriental asturiana e iniciamos la producción y venta de cerámica, produciendo en el campo y vendiendo en la ciudad. Íbamos a vender hasta Suiza. Y a la vez, empezamos a recibir gente en este espacio para hacer cursos de cerámica en las vacaciones de verano. Ese era el modelo original.
Después fue surgiendo poco a poco la idea del turismo rural.
A medida que vas viviendo en un lugar se van moviendo otras historias. En aquella época el turismo rural era todo teoría. Aquí empezó en 1987-88. Para mí el proceso del turismo rural tenía que ser lento y desde abajo. Así, poco a poco fuimos rehabilitando la casa para acoger a la gente de los cursos de cerámica. Paso a paso, porque lo que se ve aquí son más de veinte años de trabajo, en donde también amigos artesanos que venían a pasar un tiempo nos echaban una mano en la rehabilitación. En 1991 se creó la primera figura de Casa de Aldea en Asturias, así que nos apuntamos como casa de aldea con el apartamento que ya teníamos construido. De esta forma entramos dentro de las primeras nueve casas de aldea que se hicieron en Asturias. Entre las que estaba por ejemplo Pilar de Taramundi, que trabajaba la artesanía del telar, una figura emblemática del ruralismo asturiano.
Poco después comenzasteis a diversificar la oferta.
Sí, con la diversificación empezamos a la vez a “sedentarizarnos”. Hasta el año 92 – 93 éramos más móviles al vender la cerámica fuera. Con el turismo rural nos hicimos a la fuerza más sedentarios. Pero gracias a ello comenzamos con la actividad ganadera. En 1993 comenzamos con el caballo asturcón, con dos yeguas y completamos una etapa al crear en el 2000 el Museo del Asturcón. Con el museo ampliamos el territorio al adquirir una finca y cambiamos el sistema, compramos un semental y fuimos formando un grupo de asturcones, mejorando el manejo y la gestión de los animales. En principio no teníamos un objetivo determinado para tener asturcones. Más bien creo que el trabajar la parte ganadera con razas autóctonas es como una consecuencia lógica, natural y coherente de vivir en el campo y tener una granja.
Posteriormente os metisteis en el tema de las ovejas xaldas.
Tres años después, en 1996. Buscamos otro animal que se encontrara en peligro de extinción. La oveja xalda es la única oveja de raza autóctona de Asturias y una de las más primitivas de España (tiene un aspecto de muflón brutal). Las primeras referencias son de la Edad del Hierro, de la época castreña, al igual que el caballo zeldón o asturcón. En aquel momento la oveja xalda estaba aún en peor situación que el asturcón. Había tan solo un centenar de ovejas en todo el territorio asturiano y unos 10-12 criadores. Todas las razas autóctonas en Asturias, como también el gochu asturcelta, tienen origen en el comienzo de la ganadería que se inició con la cultura de los castros celtas. Y, por otro lado, la modificación de las razas ha sido mínima por la condición de aislamiento de Asturias.
¿Qué salida le estáis dando a la cría de oveja xalda?
En el aprovechamiento económico de la xalda entra la búsqueda de una carne específica de calidad. Ofrecemos dentro de la cesta casera de productos ecológicos la carne de cordero xaldo. Tiene unas características de calidad específicas, es una carne sin grasa, sin colesterol, no se parece en nada al cordero que se puede criar por ejemplo en Castilla. Es un animal que vive en extensivo y perfectamente adaptado al medio natural. En estos días de temporal de nieve y frío ahí las tenemos pariendo a la intemperie y tan tranquilas, no les pasa nada. Actualmente tenemos unas 22 ovejas madre y teniendo en cuenta los corderos, pues en total unos 40 ejemplares. Parieron unas 12 o 15 estos días de temporal. Son animales que llevan 3.000 años aquí y no dan problemas. Los animales autóctonos, perfectamente adaptados, te generan una economía en el trabajo que tienes que realizar que no te lo dan otras razas, en las que tienes que estar continuamente al tanto del tema de la alimentación, de la medicación, etc. Un animal en el modelo intensivo siempre te va a generar muchos más problemas porque son animales muy mantenidos y que han perdido la adaptación.
¿Cómo es en general el público que viene a La Quintana de Foncalada?
El público nuestro es el público familiar, de familias con niños. El público que le gusta el contacto con los animales, que generalmente está sensibilizado con estos temas. El pony asturcón, sin duda, es el elemento atrayente para la gente. Para los niños que vienen e incluso para los padres que pierden un poco la vergüenza y que terminan también montando en el caballo. Sobre todo viene gente de ciudad. De España, principalmente de Madrid, Bilbao, Barcelona y Valencia. En torno a un 40% de público es extranjero. Eso nos singulariza de otros alojamientos turísticos. Cuanto más riguroso eres en los temas y los conceptos ecológicos y de compromiso más atraes a ese público del extranjero. Y en el tema de la granja quien tira de ello es el público infantil. Hace poco, de un grupo de adultos de Valladolid que se les veía quizá poco interesado y comprometido con lo rural, habían sido sus propios hijos los que les habían animado para venir toda la familia.
Después de todos estos años, a nivel de satisfacción personal, ¿cómo te sientes, de qué forma aprecias lo que habéis creado?
El simple hecho de estar vivo, de seguir trabajando y de continuar con ganas de seguir haciendo cosas después de más de veinte años creo que es la respuesta. Porque muchos se quedan en el camino al poco tiempo. El viaje de la ciudad al campo es una necesidad urbana, pero las condiciones rurales son complejas. Y, como te decía, esto es muy improvisado, es decir, cuando vienes al campo no tienes todo en mente porque la motivación primera es la necesidad de escapar de la ciudad y vivir el medio rural. Pero sin un diseño preestablecido. Y después, pues va surgiendo. Es la adaptabilidad al medio, me figuro que como los animales, que se van adaptando a las necesidades y a las condiciones ambientales. Y después, además, la capacidad de ir creando cosas que sean rentables económicamente y rentables a nivel anímico.
Miguel Martín Álvarez (runa.experiencias@felixrodriguezdelafuente.com)















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