Talaia: regenerando ecosistemas, recuperando territorio

TALAIA, PAISAJE Y MEDIOAMBIENTE

Valores RuNa

Fomento, conservación y producción de biodiversidad

Recuperación y restauración de terrenos abandonados y degradados

Educación ambiental

 

Creación de nuevos puestos de trabajo en el área medioambiental

Actividad: Restauración del paisaje con criterios ecológicos
Ámbito geográfico: Euskadi, Castilla León, Navarra, Cantabria, Galicia...
Creadores: Ramón Martín, Nerea Calvar y Antonio Mateo
Año fundación: Comienzos de los 90
Dirección Oficinas: Eskurtze, 5, entreplanta B. 48012 Bilbao (Bizkaia).
Dirección Vivero: Camino Sopeña – Llatazos s/n. 39776 Liendo (Cantabria)
Teléfonos de contacto : 944.436.242 / 669.419.144
Web: www.talaia.com
E-mail: talaia@talaia.com vivero@talaia.com

 

Talaia: regenerando ecosistemas, recuperando territorio

Las campañas de reforestación y restauración del paisaje en España han sido casi siempre un auténtico despropósito. Repoblaciones con especies foráneas y agresivas para el sustrato (eucaliptos, coníferas alóctonas); actuaciones con maquinaria excesiva que alteran drásticamente los estratos edáficos (bancales que aceleran la erosión); talas a matarrasa del imprescindible matorral; plantaciones monoespecíficas en hilera que eliminan toda diversidad biológica; repoblaciones con plantas de la misma edad; reforestaciones en lugares de alto valor natural sin ningún criterio ecológico o científico…

Desde que se llevan acabo estas actuaciones en montes, riberas de ríos, sistemas costeros dunares, canteras abandonadas, márgenes de carreteras, etc. ha predominado únicamente el miope criterio económico a corto plazo sin tener en cuenta las consecuencias a medio y largo plazo.

Por eso, contar con un grupo de biólogos especializados en ecosistemas que están trabajando en nuestro país con criterios rigurosos, científicos, tratando los ecosistemas como un todo, que es mucho más que la suma de las partes, es realmente de agradecer y valorar. Talaia trabaja en la restauración del paisaje con criterios ecológicos, mantiene y se surte de dos viveros de planta autóctona, regenera hábitats incrementando su biodiversidad, hace continuas campañas de educación y sensibilización ambiental, diseña paneles y maquetas para la interpretación del entorno y la naturaleza, edita libros…

Ramón Martín y Nerea Calvar, dos de los biólogos fundadores de Talaia, nos cuentan esta experiencia ejemplar.
 

El nombre de Talaia que elegisteis para la empresa (atalaya, en castellano), ¿resume la idea del trabajo que realizáis?
Sí, porque resume muy bien lo que hemos hecho siempre: observación e interpretación de la naturaleza y el paisaje con amplitud de miras. Todas nuestras áreas de trabajo tienen en común entender el paisaje, interpretarlo, estudiarlo, divulgarlo, y ahora también, regenerarlo.

¿Quiénes suelen ser vuestros clientes y de qué partes del país?
La mayor parte de nuestros clientes son ayuntamientos, entidades públicas. En trabajos de regeneración ambiental estamos trabajando en Cantabria y Bizkaia. En otras áreas de trabajo estamos extendiéndonos gracias a nuestra página Web. Por ejemplo, lo mismo hacemos maquetas de grandes dimensiones en Orense como que estamos, en estos días, terminando un proyecto muy potente de señalización, de construcción de 14 mesas panorámicas de interpretación del paisaje en los valles de Aezkoa y Salazar [Navarra, entorno de Irati], y que lleva asociado un librito que recoge la documentación de todas esas panorámicas y sus elementos de interés. Hace poco también nos han pedido presupuestos desde La Serena [Extremadura].

¿Cuántas áreas de trabajo estáis llevando?
Estamos en cuatro grandes áreas de trabajo, que siempre tienen en común los conceptos de interpretación, explicación y regeneración del paisaje. Además, educación ambiental hemos hecho toda la que te puedas imaginar y más. De hecho, es el terreno del que partimos. Empezamos así, llevando a la gente al campo, haciendo charlas y haciendo itinerarios interpretativos, trabajo de guías con turistas, con grupos especiales, con naturalistas... Desgraciadamente, hay que hacer muchísima más educación ambiental de la que podemos hacer.

¿Cómo se logra convencer al responsable político o de la administración con el que vais a trabajar para que lleve a cabo una restauración o regeneración del paisaje con criterios ecológicos?
Nos suele gustar decir que si lo que quieres realmente es mejorar la calidad de vida de tu municipio te conviene tener zonas donde estén presentes los ecosistemas originarios, zonas en donde estén los antiguos bosques. Como estamos en la Cornisa Cantábrica, el 99% del territorio tiene potencialidad de bosque. El ser humano tiende a desplazar a los seres vivos de su lado porque le estorban y lo que tenemos que hacer es reconciliarnos con ellos y la mejor forma de empezar a hacerlo es recuperar esos antiguos bosques. Aunque sea en taludes de carreteras o de autopistas, aunque sea en el borde de un jardín o en una zona abandonada de un polígono industrial. Pero es esencial tener más zonas con bosques y eso supone plantar las especies de árboles, pero sobre todo de arbustos, que regeneren el suelo y faciliten que las especies de flora y de fauna que luego viven en el bosque maduro terminen asentándose.

¿Y se suele entender?
No. El problema llega cuando empiezan a crecer lo que aquí se llaman los jaros, las zarzas, matorrales, y la gente empieza a protestar, ahí es donde viene el problema. De hecho, en dos zonas que hemos actuado hemos tenido que hacer unos carteles explicando las fases de lo que es una sucesión vegetal para que la gente entienda que si lo que queremos es llegar al bosque autóctono hay que pasar por una serie de etapas “feas”, en la que el “monte está sucio” -como ellos dicen- y que si no se pasa por esas etapas, jamás llegaremos a un bosque completo y bien estructurado. En uno de los paneles también hemos tenido que explicar que los matorrales no son un nido de ratas y de víboras, que es la otra queja habitual que viene acompañada a la actuación de restauración. Explicando que las ratas viven donde hay basuras, residuos humanos; y que las víboras, como animal de sangre fría, sobre todo necesita zonas despejadas para poder vivir. Vemos esencial que tenemos que tener el acuerdo de la población local, que la población tiene que entender y que tiene que estar de acuerdo con lo que estamos haciendo.

Así, la educación ambiental es un pilar fundamental
Hay que involucrar a la gente para que la gente sienta como suyo la restauración del paisaje que se está haciendo. Para poder llegar a valorar un paisaje en todas sus dimensiones volvemos a lo mismo: hay que conocerlo y hay que entenderlo. La gente no tiene una formación en estos temas porque no se nos suministra una educación para ello, no hay interés; sobre fútbol sí, y de sobra, pero sobre todo esto no. Y nuestra obligación, ya que no la han hecho generaciones anteriores de ecólogos, es hacerla nosotros. Si no tuviéramos que hacer esta labor, tendríamos mucho más tiempo para dedicarla a la regeneración y a la restauración.

Desde vuestra experiencia, ¿qué podéis decirnos sobre la regeneración de márgenes en las obras públicas?
Hay una normativa muy estricta en las repoblaciones que no se cumple. Pero hasta en materia de la procedencia de la planta y todo. Y aquí en el País Vasco, como en todos los sitios, han metido mucha morralla y después tenemos los problemas que tenemos con las plantas invasoras. Las obras públicas actualmente ya cuentan con pliegos de condiciones en los que figura que tienen que producir planta autóctona a partir de las plantas que crecen naturalmente en la zona. Sin embargo, los jefes de obra no le dan ninguna importancia a la regeneración ambiental y terminan trayendo el contenedor de arbolitos de Bélgica, con especies con otra herencia genética y se termina haciendo trampa. No se genera biodiversidad y a la larga da muchos problemas con la presencia y el desarrollo veloz de las plantas invasoras. Una mezcla de genotipos que al final redunda en que la vegetación no se termina adaptando a la zona, con pérdidas económicas, etc. Y, sin embargo, tenemos buenos ejemplos, buenas prácticas, muy cerca. Si te mueves de la frontera para el norte, todos los taludes de las autopistas de Francia están plagados de avellanos, cornejos, boneteros, arces, robles… y en suma son muchísimos kilómetros cuadrados de territorio que han ido aprovechando y recuperando.

Miguel Martín Álvarez <runa.experiencias@felixrodriguezdelafuente.com>

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