
El ejemplar caso de la quebrantahuesos Segura
FUNDACIÓN GYPAETUS
Valores RuNa:
Educación ambiental en el ámbito rural
Recuperación y conservación de especies animales protegidas y en peligro de extinción
Apoyo y promoción de la población rural y sus actividades
Conservación y fomento de la ganadería extensiva
Fomento, conservación y producción de biodiversidad
Territorio quebrantahuesos
- Actividad: Conservación y recuperación de especies amenazadas en Andalucía. Una de las actividades emblemáticas de la Fundación es la recuperación de la población de quebrantahuesos en el sur peninsular
- Ámbito geográfico: Andalucía
- Año fundación: 2000 (creada por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Unicaja, Ecotecnia, Ayuntamiento de Cazorla, Radio Televisión Andaluza y Fungesma)
- Teléfonos Jaén: 953.220.062 / 661.517.153
- Teléfonos Cazorla: 953.720.923
- Dirección Jaén: Rioja, 1. 1º B. 23009 Jaén
- Dirección Cazorla: Plaza de Santa María s/n. 23470 Cazorla (Jaén)
El ejemplar caso de la quebrantahuesos Segura
La Fundación Gypaetus, creada en el año 2000 entre otras entidades por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, centra sus actividades medioambientales de conservación y recuperación de especies amenazadas de Andalucía en la especie Gypaetus barbatus, es decir, en el quebrantahuesos.
Sergio Couto González, biólogo y técnico desde 2005 del proyecto de reintroducción de la especie en Andalucía, narró para la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente el reciente caso de la quebrantahuesos Segura, todo un hito en la concienciación de la sociedad rural a favor de la conservación de las especies animales y la protección del entorno natural.
Sergio, cuéntanos brevemente la vida de la quebrantahuesos Segura en cautividad.
La quebrantahuesos Segura nació el 8 de febrero de 2007 en el Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla dentro del Programa de Reintroducción de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Sus padres Cabús y Corba eran incapaces de sobrevivir en libertad. Cabús fue encontrado en el Pirineo andorrano con la mandíbula rota y necesitó un cuidadoso y largo tratamiento para empezar a alimentarse con normalidad. Corba provenía de un zoo de Berlín. Fue cedida por la Foundation for the Conservation of the Bearded Vulture, la fundación internacional que ha conseguido reintroducir exitosamente el quebrantahuesos en Los Alpes desde 1986.
¿Cuándo la liberasteis y cuánto tiempo estuvo en libertad?
Segura fue pacientemente criada por sus padres hasta que cumplió 90 días. Con esa edad los quebrantahuesos aún no saben volar, pero ya están emplumados y saben alimentarse y buscarse abrigo por ellos mismos. Llegado el momento de su liberación, junto con el macho Pontones fue liberada en Mayo de 2007 en la Sierra de Segura, en una cueva natural a la que no se añadió ningún tipo de estructura artificial. Segura y Pontones pasaron el siguiente mes en la cueva, ejercitando las alas y observando atentamente, desde su privilegiada ubicación, todo lo que ocurría en el tranquilo valle. Aunque no tuvieron contacto con personas, a lo lejos, los técnicos observaban y tomaban buena nota de su comportamiento, aprovechando la noche para dejarles comida mientras ellos dormían. Un día de junio, tras este mes de aprendizaje, primero Pontones y luego Segura, echaron a volar. Poco a poco y según pasaban las semanas, Segura y Pontones se ausentaban más tiempo del valle, apareciendo incluso con comida que ellos mismos habían sido capaces de encontrar fuera del valle. A partir de ese momento el seguimiento de Segura se realizó sobre todo por GPS vía satélite, gracias a un pequeño emisor que todas las aves liberadas llevan. Segura aprendió por sí sola a buscar comida y refugio durante sus largos viajes por toda la sierra.
¿Dónde la encontrasteis muerta?
En abril de 2008 el emisor de Segura indicaba que llevaba días sin moverse. Era muy raro. El día 25 técnicos y agentes de la autoridad se personaron en un lugar denominado “Hoyos de Moreno”, en la Sierra de Castril (Granada), donde encontraron a Segura muerta. Tenía dos años y dos meses. Mediante uno de los análisis del cadáver, se descubrió que había muerto por ingerir cebos envenenados. Los quebrantahuesos no llegan a ser adultos hasta que cumplen los 6 ó 7 años, momento en el cual buscan pareja y juntos defienden un territorio donde alimentarse y criar a sus pollos. Su compañero Pontones se acerca en la actualidad a su cuarto año de vida y está mudando su oscuro plumaje juvenil para ir adquiriendo –en estos próximos dos años- el plumaje amarillo y negro que identifica a los adultos.
¿Cómo sospechasteis de este ganadero? ¿Quién lo denunció?
Por una parte -y con anterioridad al suceso- este ganadero, como todos los demás del área de reintroducción, había sido informado por Agentes de Medio Ambiente, técnicos de la Estrategia contra el Uso de Venenos de la Junta de Andalucía y técnicos de la Fundación Gypaetus de los riesgos que entraña el uso ilegal de cebos envenenados. Por otra parte, tanto el ganadero como uno de sus hijos, que relevará a su padre en la explotación, han asistido a charlas específicas organizadas desde la Fundación Gypaetus en colaboración con asociaciones ganaderas locales, sobre ganadería extensiva y uso ilegal cebos envenenados, como admitieron después en el juicio. Aunque creemos que esta labor preventiva es la base para evitar muchos casos e implicar a todos en el retorno del quebrantahuesos, somos conscientes de que, en ciertas ocasiones, hay gente que no es consciente de las consecuencias de sus acciones, aún sabiendo que son ilegales. Hasta que es demasiado tarde. Por este motivo es especialmente importante difundir el caso de sentencias como ésta. Tras la aparición del cadáver de Segura, los Agentes de Medio Ambiente desplegaron un dispositivo de seguimiento en el área donde murió Segura que llevó a grabar en vídeo al ganadero colocando cebos envenenados. Esto fue 4 días después de la muerte de Segura. La profesionalidad y dedicación de estos agentes ha sido ejemplar, y sin ellos no se hubiese podido conseguir esta sentencia histórica.
¿Sabéis cómo se ha tomado el ganadero la sentencia? ¿Se siente responsable?
El uso de cebos envenenados es una práctica muy antigua y que, en ocasiones, pasa de generación en generación. Su objetivo es matar zorros, perros asilvestrados, etc. que causan daños económicos en la cabaña ganadera. Antes algunos envenenadores decían que no sabían que eso fuese un delito (hace 40 años el uso masivo de cebos envenenados era legal y financiado por la administración). Pero hoy en día el desconocer esto es cada vez menos creíble y falso por necesidad en la zona de influencia del proyecto. Durante el juicio tuvimos oportunidad de conocer la visión del ganadero y de hablar detenidamente con sus hijos. El ganadero sentenciado, y sus hijos, no sólo entienden y se arrepienten del daño hecho, sino que comprenden que tanto la Fundación Gypaetus como cazadores, otros ganaderos, el ayuntamiento y el resto de sus vecinos, no pueden permitirse el lujo de dejar que estos delitos queden impunes. ¿Qué mensaje estaríamos transmitiendo si no se persiguiese legalmente a un envenenador al que se ha cogido in fraganti? ¿Qué futuro le esperaría entonces al quebrantahuesos y a las ilusiones puestas en su regreso por las gentes de la sierra? Ellos son conscientes de que nadie quiere llegar a este extremo, y de que, una vez que esta situación se produce, mirar para otro lado no es una opción. En la vista oral, se llegó a un acuerdo con el acusado. El ganadero aceptó el año y medio de cárcel (al no tener antecedentes, y si no vuelve a cometer ningún delito, no irá a la cárcel), y se comprometió a no poner veneno y colaborar en las campañas de erradicación de esta práctica que viene desarrollando la Fundación Gypaetus desde hace diez años. Hay que aclarar que la pena de año y medio sigue pendiente, y que de reincidir en cualquier tipo de delito tendría que cumplir íntegramente ambas penas.
Es ejemplar la reacción del pueblo, de la junta del ayuntamiento, de los ganaderos de la zona. ¿Cómo habéis vivido vosotros personalmente este caso? ¿Por qué hay esa conciencia ambiental en Castril?
Hace algunos años, cuando empezamos a pensar en cómo abordar un problema tan complejo como el uso de cebos envenenados, nos dimos cuenta que no lo conseguiríamos sin el compromiso de la gente de la sierra. La idea de la Red de Municipios contra el Veneno nos parecía magnífica. En ella, los propios ayuntamientos y sus vecinos, con las herramientas que nosotros nos comprometíamos a facilitarles, tomaban la iniciativa en esta lucha. Cuando consultamos a nuestra abogada la idea de pedir a los ayuntamientos que quisieran adherirse a la Red, que se personasen como acusación particular en los casos de veneno de su municipio, ella nos dijo: “¡Eso no lo va a firmar nadie!”. Aún así decidimos intentarlo. Hoy tenemos al 100% de los municipios del área del proyecto (32 municipios, 575.529 Ha) adscritos a la Red, y muchas nuevas solicitudes por atender, incluso fuera de Andalucía. El día a día en el trabajo de campo, el respeto, el contacto directo, el reconocimiento a la labor social y ambiental de los ganaderos, cazadores, pastores, etc. Y sobre todo, el saber transmitirles que nuestros intereses no están enfrentados, sino que son comunes, fue la clave para la implicación de los ayuntamientos y la gente de la sierra. Los ganaderos necesitan a las aves carroñeras para poder dejar legalmente el ganado muerto en el campo (en lugar de tener que pagar seguros de retirada). Los cazadores entienden que el veneno es muy negativo para su imagen como colectivo y que, si aparece, ellos son los primeros en estar en el punto de mira (con razón o no) y que su coto puede ser cerrado. Por el contrario, la existencia de quebrantahuesos en el coto es motivo de orgullo y señal de que los cazadores que allí cazan “son de ley”.
Me gustaría que nos contases cómo viven y participan en vuestro proyecto los municipios de la sierra.
Tras tantos años de trabajo, muchas veces ingrato, disfrutamos tanto de ver a los quebrantahuesos volar (Tono, Faust, Libertad, Pontones, Cata, Fátima, Oliva…) como de encontrarnos en la sierra a un pastor o un cazador y escuchar cómo nos cuentan emocionados la última proeza que han visto hacer a uno de los jóvenes quebrantahuesos (mientras dejaban una oveja muerta, cazaban un muflón, recogían el ganado o revisaban las tablillas). Actualmente, el compromiso de los municipios de la sierra es tal que los propios alcaldes discuten públicamente que es en su sierra y en su municipio dónde más les gusta estar a los quebrantahuesos liberados. Los quebrantahuesos han pasado de ser un recuerdo del patrimonio natural perdido a un símbolo de calidad e identidad de la sierra donde habita.
A parte del caso de Segura, cuéntanos alguna otra anécdota sobre la implicación de este pueblo (del ayuntamiento, de los vecinos, de asociaciones) en la conservación de la naturaleza.
Continuamente recibimos noticias, apoyos y propuestas inesperadas que nos hacen ver que esta filosofía de trabajo nos desborda positivamente y se alimenta a sí misma. Tras la muerte de Segura, los escolares de Fátima organizaron una marcha pidiendo responsabilidades, encabezada por un quebrantahuesos a tamaño real confeccionado por ellos mismos, desde su aldea al ayuntamiento. Como es fácil de imaginar, esto conmovió al pueblo. Estos escolares fueron invitados al “Día de la Suelta”, celebrado en Fuente de Segura (Sierra de Segura) en mayo de 2009. Tuvieron un protagonismo muy especial, y pudieron conocer personalmente los pollos que más tarde, ese mismo año, disfrutarían viendo volar por su sierra. En reconocimiento a la implicación de estos escolares uno de los quebrantahuesos liberados fue bautizado como “Fátima”.
Miguel Martín Álvarez (runa.experiencias@felixrodriguezdelafuente.com)















Hola, Soy Sergio Couto.
Hola,
Soy Sergio Couto. Ahora trabajo en SEO/BirdLife (en el proyecto LIFE Veneno), por lo que los datos de contacto ya no son los que aparecen en el artículo. Mi nuevo correo-e de SEO es: scouto@seo.org y mi teléfono de contacto es 609463414
Un saludo,
Sergio
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