
Un oasis recuperado en la estepa palentina
LAGUNA DE BOADA - FUNDACIÓN GLOBAL NATURE
- Valores RuNa:
Compatibilización de actividades agrícolas y conservación de espacios naturales
Recuperación y restauración de terrenos abandonados y degradados
Actividad que fomenta la coexistencia entre la fauna salvaje y el mundo rural
Educación ambiental
Fomento, conservación y producción de biodiversidad
Territorio fauna esteparia
Territorio especial para la avifauna
- Tipología: Laguna esteparia de cuenca endorreica
- Ámbito geográfico: Tierra de Campos en Palencia
- Localidad más cercana: Boada de Campos
- Superficie min. / máx.: 45 – 65 ha.
- Profundidad media: 45 cm.
- Profundidad máxima: 80 cm.
- Figuras de Protección: ZEPA La Nava – Campos Sur (Red Natura 2000) y Espacio Natural La Nava – Campos de Palencia
- Entidad gestora: Fundación Global Nature (FGN)
- Propietarios: FGN, Ayuntamiento de Boada de Campos y diversos particulares
- Dirección Casa Museo de la Laguna de Boada: C/ Cantarranas, s/n. 34305 Boada de Campos (Palencia)
- Teléfono Casa Museo de la Laguna de Boada: 979.842.398
- Dirección FGN: Real, 48. 28231 Las Rozas (Madrid)
- Teléfono FGN: 917.104.455
- Webs: www.fundacionglobalnature.org
- E-mail: lanava@fundacionglobalnature.org
UN OASIS RECUPERADO EN LA ESTEPA PALENTINA
Para llegar a la Laguna de Boada hay que partir del pequeño pueblo de Boada de Campos -situado a pocos kilómetros al oeste de Palencia capital- y caminar por una pista de tierra poco más de un kilómetro. La laguna no se aprecia hasta que no se remonta una pequeña loma. Desde aquí, se observa toda la cuenca endorreica que alberga a la laguna, un magnífico oasis azul en medio de la árida estepa castellana. Así, no puede extrañar que esta humilde laguna, junto a la cercana de La Nava –al noreste-, mucho más extensa, formen dos hábitats espléndidos que actúan como refugio, lugar de alimento y descanso para una amplia diversidad de aves.
Destaca en la Laguna de Boada, sin lugar a dudas, la abundante población invernal de ánsar común (Anser anser). Se han llegado a censar en algunos inviernos hasta 25.000 ejemplares de esta anátida de gran tamaño (unos 80 cm, y entre 3 y 4 Kg. de peso). Para hacernos una idea de la importancia de Boada, la población total en nuestro país ronda los 80.000 invernantes.
Podemos encontrar también aves que se encuentran en abundancia en la mayoría de los humedales españoles: ánade real o azulón (Anas platyrhynchos), pato cuchara (Anas clypeata), focha comun (Fulica atra) o la cerceta común (Anas crecca). Y en verano, por ejemplo, la estilizada cigüeñuela común (Himantopus himantopus). Pero, a la vez, aves realmente muy poco frecuentes o accidentales como el ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus), que proviene de latitudes septentrionales como Groenlandia o Islandia, o el más difícil ánsar nival (Anser caerulescens), que procede de las tundras árticas, y que parece ser sólo ha sido observado en una ocasión. Por otro lado, en el entorno no podemos olvidar aves esteparias y de campos cerealistas como la alondra común (Alauda arvensis), calandria (Melanocorypha calandra), bisbita campestre (Anthus campestres), cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) o aguilucho cenizo (Circus pygargus). Y así, en total, hasta más de un centenar de especies en la laguna y su entorno.
A lo largo del siglo XX buena parte de los humedales peninsulares fueron desecados, ya fuera por motivos de salubridad, por ganar terreno para la agricultura y la ganadería, por concentraciones parcelarias o para urbanizar. La Laguna de Boada fue desecada hacia 1968. Tuvieron que pasar tres décadas para que la laguna volviera a recibir caudal y comenzara su regeneración. En función de un acuerdo entre la Fundación Global Nature (FGN) y el ayuntamiento de Boada de Campos la entidad conservacionista se hizo cargo de su restauración en 1998. El primer paso era recuperar el caudal necesario para que la cuenca endorreica volviera a recibir agua. Para ello se hizo un trasvase desde el cercano Canal de Castilla, situado al norte, derivando el agua a los arroyos tributarios de la laguna (arroyo Madre, Las Loberas, Fuente Arroyal).
A finales de 1998 la laguna volvía a recuperar parte de su antigua extensión y esplendor. El humedal ha llegado a tener una superficie de 65 hectáreas, aunque se supone que potencialmente la cuenca puede acoger agua hasta en un centenar de hectáreas de superficie. Después de la laguna de La Nava -también recuperada gracias al trabajo de la FGN- se ha convertido en el segundo enclave preferido por el ánsar común para la invernada en nuestro país.
La laguna cuenta con un observatorio (Los Ánsares) y un centro de interpretación situado en el núcleo urbano de Boada de Campos que en su primer año abierto ha recibido a unos 6.000 visitantes. Esta ‘Casa Museo de la Laguna de Boada’ es la antigua ‘Panera del Obispo’, un edificio de unos 150 años restaurado con acierto para albergar el centro de interpretación.
Además de la FGN y el ayuntamiento de Boada de Campos, han colaborado diversas entidades como la Diputación de Palencia, Comisión Europea, Grupo de Acción Local Araduey – Campos, Confederación Hidrográfica del Duero o el Ministerio de Medio Ambiente y Rural y Marino. Por otra parte pertenece, junto a la laguna de La Nava, a la red internacional Living Lakes, iniciativa para la preservación de los ecosistemas lacustres y reservas de agua dulce de todo el planeta.
Miguel Martín Álvarez (runa.experiencias@felixrodriguezdelafuente.com)















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