Texto: La ganadería extensiva en España

La ganadería extensiva en España: importancia censal y medioambiental

Autor: Rodríguez Pascual, Manuel1


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Actualmente la ganadería extensiva no puede competir en términos económicos con la ganadería intensiva, pero sí en términos de rentabilidad social (fija y frena la despoblación) y medioambiental. Por eso existe la necesidad de mantener en el futuro un cierto equilibrio entre la ganadería intensiva, generadora de productos de amplio consumo y bajo precio (porcino, aves, huevos), pero contaminante y la ganadería extensiva, que ofrece alimentos de gran calidad y precio más alto, pero con el valor añadido de conservar el medio natural y consolidar población.

 

Distribución del suelo en España

La península Ibérica como consecuencia de su ubicación entre dos mares (Atlántico y Mediterráneo), relieve accidentado y elevada altitud media2, presenta una gran diversidad geográfica de clima, suelo y vegetación, que se corresponde con diferentes ecosistemas agrarios y culturas que se han adaptado, durante siglos, a las particularidades del medio con soluciones originales y perdurables. Precisamente, la existencia de estos fuertes contrastes fue el germen de importantes organizaciones ganaderas que supieron aprovechar la complementariedad estacional de los recursos, como por ejemplo, el Honrado Concejo de la Mesta (1273) o la Casa de Ganaderos de Zaragoza (1229), que fueron los motores de nuestra economía hasta mediados del siglo XIX.

 distribución de los usos y aprovechamientos del suelo en España
En la Tabla 1, se presenta la distribución de los usos y aprovechamientos del suelo en España.

 

En ella, se aprecia la enorme importancia de los cultivos herbáceos (un 70% son cereales grano), los barbechos, los pastizales y el terreno forestal. En éste último, destaca el monte abierto, compuesto por dehesas de pasto y arbolado maduro de encina, alcornoque, quejigo y rebollo, principalmente; y también, el monte leñoso, donde los pastos se mezclan con árboles de porte achaparrado de encina, roble, etc., o con matorrales de jara, tojo, lentisco, aulaga, etc. También se observa que las superficies susceptibles de ser utilizada por la ganadería (barbechos, prados, pastos, monte abierto, monte leñoso y eriales a pastos), suman un 46,9% de la superficie total. Si a esta cifra, le añadimos una parte destacada de los cultivos herbáceos dedicados a praderas temporales para siega o pastoreo y otra porción importante del monte maderable, que también está recubierta de pastos, se puede concluir que, al menos el 60% de la superficie de España, son terrenos apropiados para uso ganadero y que en un elevado porcentaje, sólo son utilizables de forma directa (pastoreo) por una ganadería extensiva compuesta por razas rústicas.

 

Ovejas merinas en el Valle de Alcudia (Ciudad Real), por Manuel Rodriguez Pascual
Ovejas merinas en el Valle de Alcudia (Ciudad Real.)

 

Durante los últimos cuarenta años, la ganadería española ha adquirido un gran desarrollo, dando lugar a una potente y eficiente ganadería intensiva (aves, cerdos, vacuno de leche y cebaderos de carne), independiente del medio y con gran consumo de inputs energéticos y materias primas importadas, en detrimento de la extensiva con el consiguiente abandono de los recursos naturales propios. De esta forma, en el contexto europeo, España ocupa actualmente el 2º lugar en número de efectivos de ovino (después del Reino Unido), de caprino (después de Grecia) y porcino (detrás de Alemania) y el 4º de bovino (después de Francia, Alemania y Reino Unido). Es además, el tercer productor de carne, el cuarto de huevos y el sexto de leche de la UE. No obstante, la actividad ganadera aporta en España un 40% de la Producción Final Agraria, mientras que en UE el peso es mayor pues sobrepasa el 50%, lo que indica una caracterización más agrícola que ganadera del sector agrario español en relación al conjunto de los estados miembros de la UE.

Sin embargo, a pesar de los drásticos cambios acaecidos en las últimas décadas, la ganadería extensiva aún conserva una gran trascendencia y se mantiene ligada a las razas autóctonas3 y al pasto como principal fuente de alimento. Con bajas producciones (aunque de gran calidad) y poco gasto de energía fósil, es capaz, sin embargo, de mantenerse con eficacia de forma sostenible y duradera. En las siguientes líneas, se presentan sintéticamente los censos de reproductoras de la ganadería extensiva en España, expresados en vacas nodrizas (o de carne), hembras para vida (caso del ovino y caprino) y hembras reproductoras (de >50 kg de peso vivo) de cerdo ibérico de capa negra. Ello nos permite una comparación más homogénea y real que con el número total de cabezas.

 

Ovejas merinas trashumantes en la Dehesa Doña Catalina. Trujillo (Cáceres), por Manuel Rodríguez Pascual
Ovejas merinas trashumantes en la Dehesa Doña Catalina. Trujillo (Cáceres).

 

Censos de reproductoras de ganadería extensiva

El ganado vacuno en su doble aptitud cárnica y lechera ha constituido históricamente uno de los pilares de la ganadería nacional, estando además íntimamente ligado al tejido social del medio rural. El régimen de precipitaciones (escaso y con marcado carácter estacional) que limita la cantidad y calidad de los recursos pastables, constituye un freno para la expansión de esta especie y ha condicionado el desarrollo de un modelo ganadero específico en España muy distinto al de la Europa húmeda, donde son frecuentes las granjas de ciclo cerrado, en las que la cría y el cebo se realizan en la misma explotación. Por el contrario, en nuestro país, se dan en explotaciones diferentes y con distinta localización geográfica. El cebo se realiza generalmente en instalaciones intensivas, modernas y competitivas, de tamaño medio- alto, la mayoría sin base territorial, en las proximidades de los grandes centros de consumo (Aragón, Cataluña, Valencia, Madrid).

Según el último censo ganadero4, nuestro país cuenta con 6.651.203 cabezas de bovino, de las que 3.048.627 son vacas (hembras adultas). De éstas, el 65,4% (1.993.594) son vacas nodrizas o de carne (animales de no ordeño con dos o más años de edad) que son la base para la cría y recría de terneros con destino a la reposición de las propias explotaciones y para el cebo intensivo de carne. El 34,6% restante de las vacas (1.055.033), se destinan al ordeño. En los últimos años ha tenido lugar un importante proceso de reestructuración interna con disminución de la orientación láctea y fuerte expansión de la vacas de aptitud cárnica (en 1991, las vacas lecheras eran de un 55,7%).

Es importante señalar que el 58,1% de las vacas nodrizas se concentran en zonas de dehesas del oeste y sudoeste peninsular que se extienden por una docena de provincias (32,9% de la superficie de España) de Extremadura (Badajoz, Cáceres), Castilla y León (Avila, Salamanca, Zamora), Castilla-La Mancha (Ciudad Real, Toledo) y Andalucía (Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén, Sevilla).

Si a las vacas nodrizas que se extienden por las dehesas, le sumamos el 29,9% de vacas de carne que se localizan en la Cornisa Cantábrica (Galicia, Asturias, León, Burgos, Palencia, Cantabria, País Vasco y Navarra), obtenemos que sólo en estas dos importantes zonas se centra el 88,0% del censo nacional.

Por CC.AA. el primer lugar lo ocupa Castilla y León (28,1% del censo total de nodrizas), seguido por Extremadura (19,4%), Andalucía (14,4%), Galicia (11,2%) y Asturias (7,0%). En éstas cinco CC.AA. se concentra el 80,1% del censo total de vacas nodrizas.

Si el análisis lo hacemos por provincias, siete de ellas, cuentan con un censo superior a las 100.000 vacas nodrizas: Salamanca (279.516), Cáceres (239.567), Badajoz (147.023), Asturias (139.534), Lugo (123.203), Cádiz (107.473) y Ávila (100.087). En conjunto, suponen un 57% del censo total.

El ovino es la especie más representativa de la ganadería en España debido a su triple aptitud productiva (carne, leche y lana), su frugalidad, resistencia y capacidad de adaptación a las duras condiciones del clima mediterráneo. En los últimos años, la producción de lana ha quedado relegada a términos residuales y se ha profundizado en la especialización carne/leche.

El censo total actual de ovino es de 22.735.551 cabezas, de ellas 18.413.207 son hembras para vida; son cifras similares a las alcanzadas en los períodos de mayor auge histórico de esta especie. El 43,7% de estas hembras se localizan en las doce provincias antes indicadas con zonas adehesadas del oeste y sudoeste peninsular.

Por CC.AA., las más importantes son Castilla y León (19,9% del censo total), Extremadura (19,2%), Castilla- La Mancha (15,6%), Andalucía (13,9%) y Aragón (11,9%). Estas cinco CC.AA. acaparan el 80,5% del censo total de hembras para vida.

Una docena de provincias superan las 500.000 hembras para vida (56,2% del censo total), que por orden decreciente de importancia son: Badajoz (2.158.273), Cáceres (1.370.941), Ciudad Real (1.055.312), Teruel (908.492), Zamora (736.044), Navarra (733.580), Zaragoza (728.611), Huesca (556.824), Cuenca (540.000), León (537.055), Murcia (528.212) y Albacete (500.000). Tan sólo las cuatro primeras provincias acaparan el 30% del censo total.

El ganado caprino, explotado tradicionalmente para la obtención de carne (cabritos lechales), leche (queso) y cuero, ha estado siempre íntimamente relacionado con el ovino, tanto desde el punto de vista productivo como socioeconómico, aunque existen notables diferencias productivas. Su gran capacidad ramoneadora hace a esta especie especialmente apropiada para el consumo de productos fibrosos (matorrales) en sierras con áreas densas de vegetación arbustiva o en zonas de vegetación rala con escaso régimen pluviométrico.
El último censo total de caprino es de 2.833.222 cabezas, de las que 2.376.918 son hembras para vida. En las zonas adehesadas del sudoeste se alberga el 43,1% del censo de las hembras.

Por CC.AA. el primer lugar lo ocupa ahora Andalucía (37,9% del censo total), seguida de Castilla- La Mancha (14,5%), Canarias (12,6%), Extremadura (10,4%) y Castilla y León (5,1%), que en conjunto acaparan el 80,5% del censo nacional de hembras para vida.

Ocho provincias superan las 100.000 hembras para vida, que por orden decreciente de importancia son: Sevilla (242.460), Las Palmas (189.757), Ciudad Real (175.639), Almería (174.028), Cáceres (152.110), Granada (148.887), Málaga (124.258) y Santa Cruz de Tenerife (109.268), que aglutinan el 55,4% del censo.

En el caprino predomina la opción de ordeño para la fabricación de queso ya que según datos medios de España, el 71,2% de las hembras se ordeñan; por el contrario, en el ovino, el 83,2% de las hembras no se ordeñan.

Tradicionalmente, el cerdo ha estado íntimamente ligado en toda España a la economía familiar del medio rural, constituyendo la cría de un pequeño número de animales, una importante actividad complementaria de la misma. Nuestro país es un gran consumidor de esta carne y derivados pues forman parte de nuestro acervo cultural. En la actualidad, la porcinocultura junto con la avicultura, han alcanzado en nuestro país, el mayor grado de industrialización e intensificación productiva de las distintas especies de abasto.

El porcino industrial cuenta en España con 24.894.956 cabezas y, de ellas, el tronco ibérico y capa negra ligado al extensivo y a la dehesa, mantiene 2.300.819 cabezas. De las anteriores, 223.335 son hembras reproductoras de 50 o más kilogramos de peso vivo.

La practica totalidad de estas hembras reproductoras (98,5%), se localizan en las zonas adehesadas del sudoeste, donde realiza el cebo a base de la bellota de encina y alcornoque, siendo Extremadura (57,7% del censo de hembras reproductoras) la comunidad que más importancia tiene, seguida por Andalucía (30,4%), Castilla y León (10,0%) y Castilla- La Mancha (1,8%).

Por provincias, destacan con más de 10.000 hembras reproductoras: Badajoz (112.821), Huelva (29.256), Salamanca (20.836), Cáceres (16.096), Sevilla (12.508), Cádiz (11.958) y Córdoba (10.784).

 

Vacas autóctonas Sayagüesas puras en una explotación extensiva en Sabugo, en la comarca de Omaña (León), por Manuel Rodríguez Pascual
Vacas autóctonas Sayagüesas puras en una explotación extensiva en Sabugo, en la comarca de Omaña (León).

 

Importancia de la ganadería extensiva

Los datos sucintos anteriores muestran la vigencia actual de la ganadería extensiva en España, no sólo por sus censos o los productos de calidad generados (jamón de cerdo ibérico, quesos, embutidos, carnes de calidad, etc.), sino también porque permite aprovechar y mantener ecosistemas de enorme valor ecológico y ambiental como son las dehesas del sudoeste, los pastos de montaña y otras enormes superficies de menor valor nutritivo como son los barbechos, rastrojos y eriales a pastos, extendidos por amplias regiones de la península Ibérica.

Además, en gran parte de la España interior y, sobre todo, en los climas áridos o semiáridos de la mitad sur, el ovino mediante prácticas tradicionales (pastoreo, redileo, majadeo) contribuye de manera eficaz a incrementar la materia orgánica y a conservar la cubierta vegetal de los suelos pobres y escasos5. Constituye, junto con el caprino, un arma eficaz para el control arbustivo y la prevención de incendios6. La ganadería extensiva contribuye, asimismo, a fijar población y mantener el tejido social en amplias regiones de nuestro país que por la naturaleza difícil del medio carecen de otra alternativa posible. Al mismo tiempo, genera productos artesanales de extraordinaria calidad y elevado precio en el mercado.

Actualmente, la ganadería extensiva no puede competir en términos económicos con la ganadería intensiva (proceso industrial muy tecnificado), pero sí en rentabilidad social (fija y frena la despoblación) y medioambiental: conservación de hábitats, paisajes y biodiversidad, mantenimiento del ciclo hídrico, lucha contra la erosión y desertización, etc. Sin embargo, es preciso conservar y mejorar nuestras razas autóctonas, pues aunque no son tan eficientes como las selectas importadas, juegan un papel estratégico muy importante (como el carbón) ante posibles crisis energéticas mundiales que invalidarían o mermarían la capacidad de producción de la ganadería intensiva. De ahí la imperiosa necesidad de mantener en el futuro, un cierto equilibrio entre la ganadería intensiva, generadora de productos de amplio consumo y bajo precio (porcino, aves, huevos), pero contaminante y, la ganadería extensiva, que ofrece alimentos de gran calidad y precio más alto, pero con el valor añadido de conservar el medio natural y consolidar población.

Si nos fijamos en las cinco CC.AA. más grandes del país, que como hemos visto anteriormente, son también las que acumulan los mayores censos de ganado extensivo, éstas tienen incluidas en la Red Natura 2000 y por tanto protegidas, nada menos que 282 zonas ZEPA y 627 lugares LIC que afectan a un total de 9.413.356 ha (26,84% de su territorio), lo que supone un 72,28% de la superficie total nacional incluida en la RN 2000 (este porcentaje es aún mayor si se excluyen las zonas marinas). Las cinco CC.AA. indicadas por orden decreciente de importancia de su superficie incluida en la RN 2000, son: Andalucía (2.519.173 ha), Castilla y León (2.460.709 ha), Castilla- La Mancha (1.821.657 ha), Aragón (1.354.221 ha) y Extremadura (1.257.596 ha).

En las últimas décadas, numerosos estudios científicos, avalan la evidencia de la alta correlación existente entre la actividad agraria tradicional y la conservación de determinados paisajes humanizados: estepas cerealistas, sistemas adehesados, pastos de montaña, etc. Por lo tanto, está suficientemente probado que el mantenimiento de unos censos mínimos de ganado extensivo, con diferentes especies y cargas adecuadas7, es imprescindible para garantizar la conservación de la biodiversidad de flora y fauna en los espacios incluidos en la RN 2000. No es pues casual, que algunos de los espacios naturales mejor conservados de nuestro país como Monfragüe, Cabañeros, Doñana o bien, las montañas de Babia o Riaño, hayan sido utilizados durante siglos por la ganadería extensiva, en este caso trashumante.

Además, la ganadería extensiva y los movimientos del ganado (trashumancia, trasterminancia), han jugado un importante papel sobre la supervivencia de algunos mamíferos señeros de nuestra fauna -oso pardo, lince y lobo ibérico- y aves carroñeras -quebrantahuesos, buitre negro, buitre leonado y alimoche-, algunos en peligro de extinción que seguían incluso la estela de los rebaños en las migraciones para aprovechar las bajas. Por otra parte, la conservación de los pastos es imprescindible para el mantenimiento de liebres, conejos y perdices8 de las que a su vez dependen especies tan amenazas como el lince o las águilas imperial, real y perdicera. Asimismo, las dehesas extremeñas sustentan durante el invierno a miles de aves migratorias del norte de Europa entre las que destacan las grullas, que buscan en ellas las preciadas bellotas.

 

Ovejas merinas trashumantes en el puerto de Vega Vieja, de Torre de Babia (León), por Manuel Rodríguez Pascual
Ovejas merinas trashumantes en el puerto de Vega Vieja, de Torre de Babia (León).

 

Objetivos agroambientales, sociales y de desarrollo rural

En consonancia con lo anterior, es urgente conocer y preservar nuestras culturas ganaderas, los mecanismos íntimos por los que se rigen y el funcionamiento de nuestros principales ecosistemas humanizados, antes de que los protagonistas y portadores de la cultura empírica tradicional desaparezcan. Se sabe mucho sobre la ganadería intensiva, pero los conocimientos sobre la ganadería extensiva están dispersos, sin formar un cuerpo doctrinal o teoría general que se adapte a cada uno de los ecosistemas pastorales de nuestro país. Igualmente, necesitamos ganaderos jóvenes bien adaptados al medio, empapados de la cultura tradicional, implicados en el desarrollo de las zonas rurales, que sepan leer el paisaje y tengan en cuenta todos sus condicionantes, para manejar adecuadamente ecosistemas complejos como los que se incluyen en numerosos parques naturales y espacios protegidos.

No obstante, la cultura tradicional debe también evolucionar y adaptarse al siglo XXI e incorporar todos los conocimientos científicos y técnicos que se generan continuamente en las universidades y centros de investigación. En este sentido se hacen cada vez más imprescindibles las Escuelas de Pastores y Vaqueros donde se aúnen ambos tipos de conocimiento y permitan aumentar el nivel de formación de los ganaderos. Sin embargo, para atraer a los jóvenes, hay que aumentar los bajos niveles de renta del campo en comparación con otros sectores, si es preciso, con ayudas externas (así por ejemplo, la administración podría remunerar a aquellos pastores y ganaderos que con su ganado ejerzan funciones de conservación y mejora de los ecosistemas pastorales, previstos en un plan establecido de antemano) y con alicientes suficientes (acceso fácil a vivienda, mejores servicios sanitarios y educativos, créditos a bajo interés, etc.) para que la vida en el medio rural sea más fácil y atractiva.

Para llevar a cabo estos objetivos, contamos con el inestimable apoyo de los fondos de la UE dedicados a medidas agroambientales, sociales y de desarrollo rural9 que favorecen, cada vez más, el fomento de una ganadería extensiva bien trabada en las razas autóctonas, respetuosa con el medio, los paisajes, el hábitat y generadora de productos de calidad. No obstante, la voluntad política y el compromiso de Bruselas, del gobierno central y de los entes autonómicos, deben llegar a las explotaciones ganaderas de forma clara, directa y organizada, sin trabas administrativas, simplificando al máximo las solicitudes y los trámites de las ayudas. Sólo así, con jóvenes bien preparados y apoyo suficiente de la administración, se podrán mantener en el futuro, explotaciones ganaderas viables económica y socialmente, en un entorno natural rico y diverso.

 

Autor: Rodríguez Pascual, Manuel

 

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1.Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Estación Agrícola Experimental de León. "Finca Marzanas". 24346 Grulleros (León).
2.El 57,7% de su superficie está por encima de los 600 m y un 18,4% sobrepasa los 1000 m. Sin embargo en algunas comunidades como Castilla y León la situación es más difícil pues el 31,6% de territorio está por encima de los 1000 m, subiendo esta cifra a 70,8% en Soria, 61,4% en Avila o 50,1% en León.
3. España cuenta con un amplio catálogo de razas autóctonas perfectamente adaptadas a las diferentes condiciones y producciones. En el apartado de razas de fomento, el MAPA señala: 7 de la especie bovina (Asturiana de los Valles, Avileña Negra Ibérica, Lidia, Morucha, Pirenaica, Retinta y Rubia Gallega), 10 ovinas (Carranzana, Castellana, Churra, Latxa, Manchega, Merina, Navarra, Ojinegra de Teruel, Rasa Aragonesa y Segureña), 5 caprinas (Majorera, Malagueña, Murciana- Granadina, Palmera y Tinerfeña), 1 porcina (Ibérica) y 1 caballar (Española). Pero además, en el de protección especial, añade: 28 razas bovinas, 32 ovinas, 17 caprinas, 5 porcinas, 13 caballares, 6 asnales y 6 aviares (Véase el BOE nº 59 de 10 de Marzo de 2006, donde el MAPA actualiza el Catálogo Oficial de Razasde Ganado en España).
4.Todos los censos ganaderos utilizados se han extraído de las Encuestas Ganaderas, MAPA, diciembre 2004. Aunque ya se dispone de los censos de diciembre 2005, no se han utilizado pues suponen una variación mínima respecto a los anteriores.
5.El suelo es el recurso más valioso y el más difícil de renovar del ecosistema, por eso exige una gestión muy cuidadosa. Según datos del MMA, en cerca del 46% del territorio, la intensidad del proceso de erosión es superior a los límites tolerables (12 tm/ha/año) y un 12% del territorio está sometido a una erosión muy severa (>50 tm/ha/año).
6.Todas las CC.AA. dedican cuantiosos recursos para la prevención y lucha contra los incendios. Así, la Junta de Castilla y León dispone para el año 2007 de un presupuesto para la prevención de incendios de 77,8 millones de Euros (12.945 millones de pesetas), un 11,3% más que en el 2006. Según estudios realizados por la Fundación Territori i Paisatge de la Caixa Catalunya, sólo con el 10% del presupuesto contra incendios invertido en fomento de los pastores y rebaños, se reducirían sustancialmente la incidencia de éstos.
7.Está ampliamente demostrado que el pastoreo extensivo con especies animales adecuadas y una carga media (ni alta, ni baja), incrementa la cobertura del pasto y mejora su producción en cantidad y calidad; de esta forma se aumenta y perpetúa su diversidad.
8.Según el profesor F.J. Purroy, la liebre de piornal y las aves perdiz pardilla y roja, chotacabras gris, totovía, alondra y escribano cerillo, presentan un gran declive en la Cordillera Cantábrica por el creciente abandono de los pastos y la matorralización del paisaje.
9.Véase a este respecto los documentos "Marco Nacional de Desarrollo Rural 2007-2013" y el "Proyecto de Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural" publicados por el MAPA, 2007.

 

Hola. Me agradaría saber si

Hola. Me agradaría saber si puedo copiar la imagen de las ovejas merinas trashumantes en el puerto de Vega Vieja, Torre de Babia (León), en otro sitio web. No sé si la imagen está protegida por derechos de autor. De ser así y si la puedo copiar, necesito saber nombre, apellido, fecha de publicación y fuente. Aguardo su pronta respuesta. La necesito con cierta urgencia. Por favor responder a mi correo electrónico. También me agradaría saber dónde está ubicado el puerto de Vega Vieja, ya que no lo he encontrado en ningún mapa con el nombre de "puerto". Muchas gracias. M.angeles
escuelag@gmail.com

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